Me ha conmovido esta expresión con la que arranca su espléndido trabajo histórico y exegético Markus Bockmuehl (1961) catedrático de orígenes del cristianismo de la Universidad de Oxford: “Simón Pedro en la Escritura y en la Memoria”.
Ciertamente, la Tradición oral que nos ha transmitido la Tradición de la Iglesia ha sido siempre la primera en el tiempo y la más sólida, mucho antes que la Tradición escrita o Sagrada Escritura.
El conjunto de las obras de los padres de la Iglesia llegará hasta el siglo VII con san Juan Damasceno y su de fide ortodoxa e incluso san Isidoro de Sevilla con sus Etimologías, pero realmente constituyen ambas un cuerpo que en manos del Magisterio ha podido sostener la fe la Iglesia hasta el final de los tiempos.
El profesor Markus Bockmuehl ha realizado un magnífico trabajo tanto histórico como exegético para presentar la figura de san Pedro en nuestros días después de los grandes avances de estos años en la materia.
Ciertamente, la figura de san Pedro no ha hecho más que engrandecerse a lo largo de los siglos, pues realmente, aunque los doce siempre estarán en su sitio y ninguno de ellos será en maestro, el primado de Pedro está en los primeros escritos del Nuevo Testamento y en la Tradición.
Impresiona mucho leer en la Sagra Escritura, “lo que atareis sobre la tierra quedará atado en los cielos y lo que desatarais en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 16, 19).
Es muy importante no “confundir el veredicto del periodismo con el de la comprensión histórica” (26). Este principio de aplica a la letra en este extenso e intenso trabajo documentado, donde Pedro aparece como “confidente de Cristo” (45). Por tanto, se ve cómo estaba siendo preparado para una tarea que indudablemente de desbordará pues era de carácter espiritual.
La primera conclusión de este trabajo es que no existen dudas acerca de la plena identificación entre Simón Pedro con la figura de Cefas y por tanto con la promesa del Primado y su posterior ejecución como obispo de Roma (40).
Ciertamente, Pedro no estará ni en la cruz ni en el entierro de Jesús, pero sí, arrepentido, estará en el cenáculo para presenciar y dar fe de la resurrección del Señor, el mayor milagro de la historia (47). Verdaderamente, en los hechos de los Apóstoles la figura de Pedro, llena de sencillez, humildad y candor, queda revalorizada como el primero de los apóstoles y su muerte en Roma que había preconizado Jesús (48).
José Carlos Martín de la Hoz
Markus Bockmuehl, Simón Pedro en la Escritura y en la Memoria, Sígueme, Salamanca 2014, 300 pp.