El profesor de teología Scott Hahn es autor del libro "Es justo y necesario". Trata sobre las obligaciones sociales de la fe católica. Escribe el autor: "Honramos a la Trinidad día a día, a veces con plegarias y sacrificios, pero más a menudo con actos de paz, de amabilidad, de servicio" (pág.174). Es curioso cómo, siendo profesor, no incluye entre esos deberes el estudio de las verdades de la fe.
Muchas religiones procuran que sus seguidores memoricen sus libros sagrados: Judíos, mahometanos, los mismos santones del hinduísmo, procuran tener vivos en la memoria los textos de su religión. Hay sectas cristianas que dan mucha importancia a que sus miembros conozcan bien la Biblia íntegra, Antiguo y Nuevo Testamento. Los católicos no. Hoy, generaciones enteras de católicos desconocen las verdades de la fe que en teoría profesan.
Nuestro Señor Jesucristo dedicó los tres años de su vida pública a enseñar. Enseñaba a sus apóstoles, a los discípulos, a las multitudes que le seguían. El evangelista San Marcos relata cómo, compadecido Jesús de la muchedumbre "porque andaban como ovejas sin pastor, se puso a instruirlos sobre muchas cosas" (Mc.6,34). Y cuando envía a los discípulos a predicar les dice: "El que a vosotros oye a mí me oye, y el que a vosotros desprecia a mí me desprecia y a Aquel que me ha enviado" (Lc.10,16).
Parece claro que la fe católica, el cristianismo en general, tiene un componente importante de conocimiento, de instrucción: "Lo que os digo en secreto predicadlo desde las azoteas" -pide Jesús a sus apóstoles- (Mt.10,27). Antes de su Ascensión a los cielos les dice: "Id e instruid a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt.28,19). La instrucción acompaña al sacramento.
Recuerdo como en una ocasión, un amigo se negó a ser padrino de Confirmación de su sobrina si no se aprendía como mínimo el Credo, síntesis dogmática de la fe. Hoy aquella joven es abogada y es seguro que conoce perfectamente los textos legales. Tiempo atrás se estudiaba un catecismo breve, de preguntas y respuestas, donde estaban contenidas las verdades básicas de la fe católica: Mandamientos, sacramentos, las personas divinas.... No hacía necesariamente más piadoso, pero evitaba los errores.
En el libro citado, Scott Hahn menciona las obligaciones del cristiano hacia la verdad, y la primera de ellas es buscarla: "Yo para esto vine al mundo -le dice Jesús a Pilatos en el pretorio-, para dar testimonio de la verdad: todo aquel que pertenece a la verdad escucha mi voz" (Jn.18,37), pero Pilatos le responde: "¿Qué es la verdad?". La verdad es esa luz que nos permite recorrer como cristianos e hijos de Dios el camino de la vida.
Juan Ignacio Encabo Balbín
Hahn, Scott, Es justo y necesario, Palabra, 2023.