Hablemos de Dios

 

Uno de los síntomas más preocupantes de la secularización de una sociedad radica en el ateísmo y el agnosticismo militante entre las mujeres, cuando esa pérdida de la amistad con Dios se convierte en vivir como si Dios no existiera y, por tanto, no tenerlo presente ni en los planteamientos amorosos, ni de organización de la vida, ni de sed de eternidad, ni de referente paternal para encajar los golpes de la vida.

Ciertamente, y más una mujer, ha constatado que quién le ha enseñado a amar es su madre, puesto que ella llevó voluntariamente el amor al extremo de desear formar una familia con su marido y donde los hijos expresarán siempre el amor habitual y contante entre los padres. Además, las madres enseñan a amar continuando el amor maternal toda la vida. Para olvidarse de uno mismo y entregarse al amor hace falta la ayuda del cielo.

Cuando Dios no sustenta el amor entre los esposos, ni tampoco está a la hora de la educación de los hijos, como referente para amar, entregarse, crecer, confiar y apoyarse en El, entonces todo para sin fundamente, sin solidez. Seria como dejarlo todo a la suerte, como si el amor fuera una lotería y la religión una vaga ilusión.

Efectivamente, el libro que escriben al alimón Victoria Camps y Amelia Valcárcel es un trabajo de dos catedráticas y no creyentes, por tanto, el libro teóricamente tendría poco recorrido, aunque se hablara sobre todo del feminismo ateo. Pero, el hambre de Dios de nuestra sociedad ha provocado que esta obra “hablemos de Dios. Un diálogo sobre la religión en el siglo XXI” vuelva a editarse y a ser recibido por muchas mujeres que al leerlo vuelven a los problemas que pensaron haber resuelto hace veinte años: el problema del mal, si el amor puede hacer feliz a una persona toda la vida, si Dios y los milagros existen, si se puede tener una relación personal con Dios…

Realmente, nuestras autoras muestran que son catedráticas de filosofía por lo que son honradas, inteligentes y veraces para manifestar hasta donde han llegado ellas y hasta donde han llegado racionalmente otras mujeres que si tienen fe.

Es claro que se puede ser moderno y creer en Jesucristo como dejó claro con su vida, su coherencia, su fe y su entrega san Juan Pablo II. Sólo basta entablar una conversación diaria con Jesucristo y leer y meditar el evangelio para descubrir que el cristianismo puede llenar el corazón y dar sentido a la entera existencia como han demostrado millones de hombres y mujeres.

Ciertamente, hay un acuerdo total y es que el cristianismo como elemento cultural, como un conjunto de creencias o un código de conducta está llamado a desaparecer y a convertirse en residual, en cambio el concepto de minoría cristiana que desarrolló Benedicto XVI se está cumpliendo a la letra en occidente y perdurará hasta el final de los tiempos.

José Carlos Martín de la Hoz

Victoria Camps y Amelia Valcárcel, Hablemos de Dios. Un diálogo sobre la religión en el siglo XXI, Taurus, Madrid 2023, 285 pp.