Historia reciente de la Evangelización

 

La historia de la evangelización del mundo tomó un giro inesperado a partir de la Ilustración pues, ciertamente, las relaciones fe y razón quedaron claramente distorsionadas desde Descartes y, finalmente, terminaron por romperse en la posmodernidad hasta que la Iglesia reciente, desde el Pontificado de san Pablo VI hasta Benedicto XVI, ha tomado la determinación de promover el diálogo a toda costa.

El giro inmanentista y racionalista de la historia intelectual de occidente dificultó las relaciones fe y razón puesto que la Iglesia y el pensamiento de la modernidad tomaron caminos divergentes. Es más, la modernidad se infiltró dentro del pensamiento católico a comienzos del siglo XX y fue contundentemente combatido por el Magisterio desde san Pío X hasta el Concilio Vaticano II.

Durante los siglos de la ilustración y la modernidad, el pensamiento fue girando y mutando en diversas y contrapuestas ideologías que terminaron por enfrentarse entre ellas, en dos sucesivas guerras mundiales que asolaron Europa y, posteriormente, en un enconado combate entre el liberalismo capitalista y el comunismo que finalizó con la caída del muro de Berlín y la aparente incorporación a la democracia de bastantes de esos países que permanecieron tras el telón de acero.

La evangelización discurrió fatigosamente en el primer mundo entre los fragores del combate de la secularización y el fenómeno de la contestación. El mayo del 68 católico terminó por acelerar la teología de la liberación que dinamizó un exacerbado espíritu de justicia sin caridad que llevó a diversos grupos a convertirse en guerrilleros hasta que acabaron por abandonar las armas y cuajar sus revoluciones en tres países comunistas en América de diverso signo y estilo, donde no existe verdadera libertad: Cuba, Venezuela y Nicaragua con sus peculiaridades.

Las misiones que se reactivaron en África y Asia durante el siglo XIX y XX han dado como fruto la presencia de la Iglesia en muchos países que después del período colonial van marchando poco a poco hacía un mayor desarrollo humano y cristiano. La Iglesia diocesana está implantada y sigue dando frutos eficaces.

Los textos del Concilio Vaticano II fueron el fruto de la inspiración del Espíritu Santo sobre el pensamiento de una pléyade de grandes obispos y teólogos como san juan Pablo II, Benedicto XVI, Congar y tantos otros que deslumbraron al mundo con unos textos que todavía se leen con gusto y provecho. La llamada universal a la santidad preconizada por el Concilio y antes por san Josemaría, se abre paso lento, pero de modo seguro

Indudablemente, los países de Europa tras 25 años de pontificado de san Juan Pablo II y de sus sucesores se han ido recuperando de la dura crisis de la secularización y comienza un desarrollo sostenido de vocaciones hay en muchos países de Europa fundamentado en las abundantes y verdaderas familias cristianas que se glorían de serlo. De ellas nascen vocaciones para todas las instituciones de la Iglesia y para la propia vida matrimonial. En América y África sigue habiendo abundancia de vocaciones y un cristianismo pujante.

En la actualidad, el magisterio del papa Francisco está respondiendo desde el tesoro de la revelación cristiana a los requerimientos de la Iglesia en las diversas regiones del mundo manteniendo la preocupación social, la búsqueda de los descartados y la presencia viva de la Iglesia en todos los ambientes, también en los irreligiosos.

José Carlos Martin de la Hoz