Historicidad de los Evangelios

     En el libro entrevista que lleva por título Por qué creo (2009), entre el escritor católico Vittorio Messori y el periodista Andrea Tornielli, el primero pone el acento en la historicidad de los Evangelios. Lo que estos narran es lo que verdaderamente ocurrió en la vida de Cristo, las palabras son Sus palabras, los milagros son reales tal como sucedieron, y, sobre todo, su Muerte, Resurrección y Ascensión gloriosa a los cielos. Por su parte, Andrea Tornielli, en la Introducción, denuncia como "se publican libros por editores de tradición católica, que difunde la red de librerías confesionales, que atentan contra la fe negando la historicidad de los Evangelios (pág.15).

Estas frases me trajeron a la cabeza un suceso ocurrido hace ya muchos años. Una tarde mi hija se acercó para decirme: "Papá, ha dicho el pastoralista del colegio que Jesús no nació en Belén, sino en Nazaret". El pastoralista no era otro que el director espiritual y profesor de religión del colegio. No hay nada más entrañable para un niño que el belén que ve en casa todos los años, con su portal, pastores, ovejas, reyes magos, etc. y aquel hombre había dicho que aquello era inventado, que era falso.

Naturalmente negué a la niña esa tontería, pero me viene a la cabeza un ejemplo. Si alguien dobla una barra de hierro, haciendo fuerza se puede devolver su forma original, pero aún así quedan grietas invisibles que hacen que ya no se puedan colgar pesos de ella, ya que puede romperse por aquel punto por el que fue doblada. Lo mismo pasa con la fe de un niño, o de un mayor es igual -Tornielli habla de "los sencillos"-; que más adelante puede preguntarse: ¿Quién llevaría razón en aquella ocasión? ¿O es posible que no la tuviera ninguno de ellos, ni mi padre ni el pastoralista?

Leemos en el Evangelio de San Mateo que Jesús dijo: "Al que escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valiera que le colgasen del cuello una piedra de molino de las que mueve un asno y le hundieran en el fondo del mar" (Mt.18,6). No es una broma, es un asunto serio, importante. Se podrían decir más cosas acerca de las editoriales católicas y las librerías confesionales, pero no es cuestión de extenderse.

Recuerdo que en una ocasión, en una tertulia pública, San Josemaría Escrivá dijo: "Cuando quitaron el Index de los libros prohibidos yo no me fie y puse el mío, aquí está ¡mirarlo!". Y levantaba con mucha gracia su dedo índice en el aire. Explica Vittorio Messori que la primera obligación del cristiano es conservar la integridad de la fe, y después abordar los aspectos morales de la misma (págs.166,183,360).

Juan Ignacio Encabo Balbín
Messori, Vittorio, Por qué creo, Libroslibres, 2009.