Me llegó un cristma de estos modernos con imágenes que se mueven a ritmo de la IA. En este caso solo se movían unas puertas que daban paso al mensaje, el cual me dejó sorprendido: “Juan 20,26. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: Paz a vosotros”.

Me alegró mucho y enseguida pensé que el mensaje era magnífico: Juan, en el año 2026, y en capítulo 20,26, nos hacía ver que este tenía que ser un año para la paz. Jesús llega en el 2026 y nos dice que nos trae la paz. “Paz a vosotros”. Podríamos decir que Él siempre quiere traernos la paz, que no es cosa de un día, de una fecha determinada, de un año concreto, pero cuando en un momento histórico con tantas guerras preocupantes como tenemos alrededor nos llega este mensaje, parece que deberíamos plantearnos seriamente que Jesús quiere que el 2026 sea un año de paz.

No deja de ser un aliciente. Me gustaría enviarle el mensaje a Vladimir Putin, a Donald Trump, a Zelenski… Y decirles: “Miren, ya hace 20 siglos, el evangelista Juan escribió un mensaje para este año, para que nos sirviera justo ahora que hay tanta guerra, ‘Paz a vosotros’, o sea, a todos”, porque ahora parece que hay guerras en todas las esquinas. No sé si les serviría de algo, porque cuando de guerras se trata, da la impresión de que a algunos lo único que les importa es quedar bien.

Parece claro, en cualquier caso, que Jesús quiere, para nosotros, paz. La primera manifestación de ese querer de Dios surge justo en el momento en que Jesús nace. Uno de los momentos más espectaculares narrados por los evangelistas, que nos dicen que “de pronto apareció junto al ángel una muchedumbre de la milicia celestial, que alababa a Dios diciendo: ‘Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres en los que Él se complace’”. ¡Cómo se quedarían los pastores ante semejante espectáculo! ¿Alguien se ha encontrado alguna vez con una muchedumbre de los ángeles del cielo?

Gloria a  Dios y paz entre nosotros. No parece que hagan falta muchas más cosas. Pero hay guerras, de donde uno puede imaginar que está el Maligno por medio. ¿De quién si no pueden surgir tantos focos de guerra? ¿Cuántos rusos han muerto desde que a Putin le ha dado por hacerse con Ucrania? Es su propia gente. Han fallecido muchos más rusos que ucranianos, palestinos, camboyanos o sirios.

Jesús enseña el amor a los enemigos. Podríamos pensar que es el diablo quien provoca las guerras. Seguramente no hay forma peor que morir en esas circunstancias, en el campo de batalla. Pienso que habría que repetir muchas veces el mensaje de Jesús, el mensaje de los ángeles.

Quizá en este año 2026 tendríamos que ser más conscientes de la importancia de la paz, aunque no sea más que para ser conscientes de cual es el querer de Dios. Y para que pensemos que no es casual que san Juan nos trajera, aunque las puertas estaban cerradas, el mensaje de Jesús, “Paz a vosotros” en el 20.26.

Ángel Cabrero Ugarte