La profesora Mariana Mazzucato de la University College London (UCL) ha redactado un inteligente trabajo para remover el concepto de “interés público “que se había implantado en nuestra cultura occidental y volver al concepto clásico de “bien común”, de modo que, con ese cambio profundo, se pueda construir “una nueva economía que funcione realmente para todos”.
Es divertido comprobar cómo un viejo concepto, tomado de los griegos en sentido estricto, es de nuevo colocado como piedra angular de la nueva economía del siglo XXI, es decir, en una sociedad. competitiva, solidaria, global, digital, humanista y que pueda arreglar el mundo.
Ciertamente, mirado con calma y con perspectiva histórica, ahora que celebramos el V centenario de la Escuela de Salamanca, todo sería cuestión de devolver a los conceptos de Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Juan de Medina, etc., basados en la dignidad de la persona humana, como hijo de Dios y por tanto dar una nueva visión trascendente, solidaria y liberal de la economía.
Realmente, Adam Smith tomó de Vitoria muchos de los grandes conceptos de la economía (60), pero se le olvidó el más importante de todos ellos: el del verdadero sentido de la vida que era el desarrollo de la persona humana y con él el de toda la familia y la sociedad.
La profesora Mariana Mazzucato lo ha visto magistralmente cuando denuncia la confusión del “valor” con el “precio” en el libre mercado (24). Algo tan clave como la distinción de Juan Pablo II entre “ser” y “tener” de su famosa Encíclica “Centessimus annus”. También, acierta al traer el comentario de Samuelson sobre la depreciación de los “bienes púbicos” (63).
Cuando la razón del libre mercado o del trabajo del economista se reduce a ganar dinero y cuanto más mejor, los dignos principios de la Escuela de salamanca y sus leyes del mercado se convirtieron en egoísmo, en avaricia y por tanto en adorar al dios del dinero que resultó ser el capitalismo de la revolución industrial del XIX que todos denostamos y que ahora está rebrotando con la Inteligencia artificial.
La profesora Mariana Mazzucato de una manera elegante, con muchos números, tablas y estadísticas nos demuestra que el bien común no es simplemente la suma de los intereses particulares de algunos sino el sentido de la solidaridad, de la ética social, que busca el desarrollo de la entera sociedad y no de los más poderosos. Ciertamente para ella el “bien común es un objetivo clave no una utopía” (131). Lo que se trata, como repetirá constantemente, no es corregir la marcha de la economía sino la de impulsarla de modo creativo, solidario y sostenible (219).
José Carlos Martín de la Hoz
Mariana Mazzucato, Bien común. Una nueva economía que funcione para todos, Taurus, Madrid 2026, 386 pp.