La dinamización de la economía

 

Hace unos días hablando con un profesional que trabaja en el desarrollo de varias fincas importantes en Argentina respondía fríamente a la pregunta acerca del futuro de ese país de Sudamérica que solo se le ocurría una solución: una bomba atómica y volver a empezar desde cero.

Con ese ilustrativo ejemplo venía a señalar las graves lacras de la corrupción que aqueja a todos los niveles y en todos los ambientes de una sociedad tan llena de dones naturales en la minería, en el campo, la ganadería, la industria, los recursos turísticos, culturales, etc.

Es difícil entender cómo el sistema democrático y la civilización occidental no ha podido vencer a la corrupción en ese país y en tantos otros lugares del entorno y, mientras, se dilata la solución a los gravísimos problemas de un país que deberías estar a la cabeza del mundo.

Precisamente, también en estos días, estaba leyendo la obra culmen del ilustrado francés Jeremy Bentham (Londres 1748-1832) quien realizó un viaje a Rusia (en la actualidad sería Bielorrusia) en el invierno de 1787 para visitar a su hermano ingeniero naval y redactó unas cartas en las que rebatía las regulaciones de los gobiernos de los tipos de interés en el préstamo del dinero.

Efectivamente, nuestro autor en vísperas de la revolución francesa, de la que era ferviente partidario, había fundado con esas cartas la denominada “corriente utilitarista” pues rebatía la conveniencia de fijar los tipos de interés y, asimismo, logró un notable éxito tanto en Inglaterra como en el resto de Europa.

Es interesante que cuando busca el origen de esos bajos tipos de interés que existían en Europa no haga ninguna mención a que en el comienzo se fijaron un tipos muy bajos puesto que desde la expulsión de los judíos de España y, por tanto, del último país en hacerlo de Europa, los préstamos usurarios que eran enormes fueron sustituidos por los préstamos en precario entre cristianos que al ser de un interés bajo correspondían a asegurar que el dinero que prestabas hoy valía lo mismo que el dinero que recibías de vuelta un año después por el incremento del precio de la vida.

Lógicamente, no hay referencia a los judíos en nuestro autor, puesto que estamos ya varios siglos después y, según Keynes, nuestros economistas escolásticos habían logrado un gran crecimiento en la economía europea con esos préstamos en precario.

Indudablemente, la corrupción nace de la inflación galopante, de poner los intereses personales por encima del bien común, pero también por los sueldos escasos de los funcionarios, así como de la pérdida del estado de derecho donde ha desaparecido la confianza en las personas y las instituciones.

José Carlos Martín de la Hoz

Jeremy Bentham, En defensa de la usura, ediciones Sequitur, Madrid 2023, 76 pp.