La infancia en peligro

 

Se ha publicado recientemente un libro de Miguel Ángel Ruiz titulado: “La destrucción planificada de la infancia”. El título manifiesta claramente cuál es la preocupación del autor y de otra mucha gente sobre la exposición de la infancia a muchos modos de educar o maleducar de padres de familia un tanto irresponsables.

Entendemos que son los padres quienes deben cuidar de la educación de los hijos, pero son muchos, a quienes podríamos llamar inconscientes, que no se dan cuenta de que dejar a los niños frente a la televisión, con el móvil, o los diversos medios de comunicación, es dejarles en manos de una serie de gentes que organizan todo para enriquecerse a costa de la infancia.

El autor de este libro explica, con muchos datos, cómo los diversos empresarios que buscan vender bien en modas, caprichos, inventos sorprendentes o juegos, están promoviendo artículos sumamente atrayentes con lo que ganan muchos millones, pero que no hacen ningún bien a la sociedad en general y a los niños muy en particular.

“Al niño hay que comprenderlo, ayudarlo a desarrollarse proporcionándole las herramientas necesarias para ello. La actitud de los padres ha de ser paciente y no autoritaria, aunque el niño ha de ser dirigido, moldeado o incluso forzado para su educación. Los padres tienen la obligación de proporcionar un ambiente seguro y protector” (p. 34). Este planteamiento fue casi novedoso en los comienzos del siglo XX, momento histórico en el que se plantea de un modo amable y correcta la educación de los niños. Pocas veces en épocas anteriores de la historia se veía con tanta claridad la importancia de cuidar esa educación.

Sin embargo, el autor de este estudio hace ver como en la actualidad, en los comienzos del siglo XXI, hay elementos que perturban un planteamiento adecuado. Lo más grave es que, en el enriquecimiento de las grandes empresas, se ponen todos los medios para que el niño gaste. Si en la familia no hay una preocupación cercana por la formación de los hijos, estos crecen totalmente influenciados por el consumismo. Y eso, ciertamente, los destroza.

Nos encontramos aquí con el problema importante de la falta de control sobre los medios de comunicación en las familias. Si a los niños se les deja tranquilamente delante de la televisión o con el móvil en las manos, sin ninguna vigilancia, fácilmente están cayendo en manos de unos cuantos que se están enriqueciendo y, en lugar de recibir una educación en el desprendimiento, en evitar el apego, les están llevando a deformarles la cabeza creándoles necesidades.

El estudio que hace este autor es detallado y muy fundamentado y casi seguro que unos padres con hijos pequeños o jóvenes se darán cuenta del daño tan grande que se les puede hacer. “Existen nuevas amenazas, bastante menos evidentes y mucho más sutiles, pero que son reales y que afectan a la infancia como construcción histórica, afectando, ahora sí, a millones de niños en las sociedades occidentales” (p. 35).

El estudio es completo y exhaustivo y precisa de una lectura detenida e interesada, sobre todo a matrimonios jóvenes, a quienes se están preparando para ser padres o tienen niños pequeños, para que no lleguen a sufrir los defectos de una sociedad capitalista.

Ángel Cabrero Ugarte

Miguel Ángel Ruiz, La destrucción planificada de la infancia, Ediciones Cydonia 2025