El capítulo XVI de las Conversaciones con José Miguel Ibañez Langlois se refiere a su obra poética. A lo largo de su vida, el sacerdote ha dado a la imprenta once libros de poesía y ha visto cómo se publicaban tres Antologías en España y América. "La poesía -dirá- es lo que más me ha apasionado" (pág.189).
Relata cómo fue su llegada a la poesía; cuenta que a los catorce años y buscando un disco de música encontró uno en el que Pablo Neruda recitaba su poema Alturas de Machu Pichu: "Puse el disco con más curiosidad que otra cosa -explica- y habló Neruda con su voz gangosa, profunda y casi hipnótica. No paré hasta el final del Canto XII, para luego repetir la audición completa. Quedé como debe quedar uno al salir de una hipnosis (...), con la intensidad de un encantamiento descubrí...¡el lenguaje, por decirlo en una palabra! Supe por primera vez qué es la palabra, la poesía, la belleza. ¡El poder del lenguaje! Ese fue mi rito iniciático en la poesía" (pág.28).
Ibañez Langlois participaba en un grupo literario en su colegio y presentó allí su primer poemario, que años más tarde sería premiado y publicado: Qué palabras, qué lágrimas (Santiago, 1954). El joven cursó la carrera de Filosofía y Letras en la capital de España y elaboró su tesis doctoral con el título de La creación poética (Rialp, 1962). Había de ser -dirá más tarde- "una especie de ideario mío para la crítica literaria" (pág.217).
En 1960 Ibañez Langlois recibió la ordanación sacerdotal en Madrid, y un año más tarde volvía a su país. En la capital chilena añadió a su labor sacerdotal el encargo de impartir varias asignaturas en la Universidad Católica, entre ellas la de Teoría poética. Recuerda cómo entonces su poesía era lírica e intimista y todavía no había encontrado una voz propia. Afirma que esto ocurrió en 1971 con los Poemas dogmáticos: "Tenía que hacerme oir a costa de rugidos (...), hoy el libro sería el colmo de lo políticamente incorrecto" (págs.190 y 191).
El nuevo lenguaje le abriría el camino para escribir el Libro de la pasión (1986). "De mis cuarenta libros es el único que me alegra haber escrito y que sentiría no haberlo hecho". "Escribirlo, reescribirlo y corregirlo fue un proceso que duró cinco años enteros ". Comenta que utilizó en él "todos los lenguajes posibles para mí, los de la poesia narrativa, la dramática y la lírica" (págs.194-196).
El último libro de poesía de Ibañez Langlois ha sido El Rey David (1998). Resulta interesante lo que el autor explica sobre el agotamiento de su vena poética: "La fuente se agotó. Así es la poesía: tal como viene se va. Alguna fuente interior e intermitente del lenguaje poético se seca sin retorno" (pág.197).
El volumen incorpora dos poemas de Ibañez Langlois; el primero pertenece a los Poemas dogmáticos y lleva como título "Ad Missam" (pág.101), el segundo cierra el volumen y corresponde a los Poemas dogmáticos II publicados en 1994: "Oficio" (pág.254). Ambos son enormemente sugerentes y reflejan el estilo poético de su autor.
Juan Ignacio Encabo Balbín
Braulio Fernandez y otros, Conversaciones con José Miguel Ibañez Langlois, EUNSA, 2025.