¿Nos conoce Jesús?

 

Vale la pena volver a releer, en este breve e inacabado ensayo del célebre teólogo del siglo XX, el austríaco Hans Urs von Balthasar (1905-1988), publicado hace unos años por Herder en castellano, acerca del conocimiento que tiene Dios de nosotros, cómo “todo lo importante” puede reducirse al trato personal entre Jesús y cada criatura.

En efecto, nuestro autor desarrolla el itinerario de la Sagrada Escritura acerca del nuevo modo de vivir en la tierra que nos ha traído Jesucristo con su vida y su doctrina redentora: el encuentro personal. Por eso la obra se pregunta si Jesús nos conoce, para inmediatamente, interrogarnos a cada cristiano sobre si nosotros correspondemos con nuestro conocimiento de Jesús. Es decir, nos recuerda que el transito es del conocimiento al amor y, desde la connaturalidad, a la invitación al amor.

Efectivamente, nuestro autor comienza por detenerse a esbozar sintéticamente los encuentros de Jesús con diversas personas, como si fuera una selección variada, puesto que, en realidad, realizada un completo muestrario de hombres y mujeres, y del cómo se cruzó con todas las personas, como sigue haciendo ahora, cada día de la historia, hasta el final de los tiempos.

La primera conclusión del trabajo, por tanto, la proporciona el propio Nuevo Testamento, puesto que insiste repetidamente en personalizar, en narrar historias concretas. Llegado a este punto nuestro autor se pregunta: “¿No sería preciso que cayera desde arriba de lo humano un rayo de luz sobre el enigma del hombre, de suerte que este quedara globalmente enamorado?” (15).

Es evidente, nos responde von Balthasar, que Jesús prefería la capilaridad, la singularidad, pues conocía a cada hombre con el que se cruzaba (Io 2, 24) y leía el interior de los corazones de los hombres (Io 4, 16) y lo que buscaba era encontrarse una y otra vez con cada una de las criaturas para enamorarla, sostenerla en el camino de la amistad y del amor de Dios y llevarla junto a sí al cielo a la morada preparada (34).

Es conmovedor que Von Balthasar dedique unas páginas para hablar de la recepción de Jesús del concepto de “la hora” y recoger los diversos textos en que se habla del tema: “ mujer, todavía no ha llegado mi hora” (Io 2,4); “sabiendo que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre” (Io 13, 1);”hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,43), etc., para reafirmar el sentido redentor de la vida de Cristo: “capaz de reconocer vivir y soportar la total negatividad del no del pecado y de sufrir esta negatividad en su contradictoriedad mortal, resolviéndola en el dolor” (41). Es decir: “Por sus heridas hemos sido curados” (1 Pet 2, 22).

Finalmente, añade: “Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelárselo “ (Mt 11,25). Por tanto, conocer a Jesús proviene del Padre mediante el Espíritu Santo: “Yo te alabo Padre” (Lc 10, 21). Enseguida se nos abre el corazón de Jesús y se nos develan sus pensamientos y deseos para hacerlos propios (73).

José Carlos Martín de la Hoz

Hans Urs von Balthasar, ¿Nos conoce Jesús? ¿Lo conocemos?, ediciones Herder, Barcelona 2011, 118 pp.