Palabra de Dios en palabra humana

 

Con este interesante título arranca María del Carmen Aparicio Valls, profesora Ordinaria de Sagrada Escritura de la Universidad Gregoriana de Roma, un importante trabajo sobre la inspiración bíblica.

Ciertamente, desde el arranque de este breve, pero profundo estudio, quedan marcados los objeticos y límite de la investigación a la que vamos a asistir. En primer lugar, explicar con toda hondura qué es “Palabra de Dios” y ya el contenido de las ideas será interpretado por la Iglesia y propuesto a todos los hombres.

Por otra parte, es palabra humana y requerirá de todos los conocimientos necesarios para ser leído, comentado, subrayado, traducido y editado. Porque como está expresado con palabras humanas, para su entendimiento hace falta la necesaria hermenéutica y requerirá la ayuda de otras ciencias y, especialmente, de la Tradición apostólica y del magisterio de la Iglesia.

Por tanto, nuestra autora comenzará con una rendida acción de gracias a Dios por habernos entregado en tesoro de la revelación, su Palabra, de modo accesible y tan variado como los padres de la Iglesia denominaron a los sentidos de la Escritura: literal, alegórico, espiritual y moral.

Efectivamente la inspiración divina de esos textos es un don de Dios que nunca apreciaremos lo suficiente. Como lo expresaba la epístola a los hebreos: “La Palabra de Dios es viva y eficaz como espada de doble filo que penetra hasta las junturas del alma” (Heb 4, 12).

Es de un gran interés la bibliografía propuesta por nuestra autora, pues se trata de una impresionante síntesis de trabajos publicados en diversos lugares del mundo con la profundidad y a la atención que requiere. Habitualmente, los autores la proponen al final. En este trabajo se situará al comienzo para entender la solidez con que está trabado este libro.

Lógicamente, se detendrá en la antropología de la revelación. Dios inspira para revelar: “La comunicación de lo divino con lo humano sucede mediante signos que se pueden interpretar a través de profecías, es decir, a través de mensajes, o cosa que es bastante frecuente a través de sueños. Esta fuerza divina que se expresa en las profecías o en la Escritura contiene siempre una voluntad divina” (3).

Posteriormente, señalemos que la inspiración, la palabra divina quedará plasmada en palabra humana, creada y cristalizada en la historia, pues está redactada en un tiempo, en un lugar por una persona humana. Por tanto, la Palabra de Dios se convierte en palabra humana escrita.

José Carlos Martín de la Hoz

María del Carmen Aparicio Valls, Palabra de Dios en palabra humana, BAC, Madrid 2019, 120 pp.