Semejantes a Dios

 

El profesor de la Facultad de teología de la Universidad de Navarra, Marcos Torres Fernández, ha publicado un breve y magnífico manual de Teología espiritual anunciando, con toda grandeza y aprobación de la tradición, que hemos sido llamados a vivir y sabernos hijos de Dios, es decir, semejantes a Dios puesto que participamos de su naturaleza.

Este manual se encuadra dentro de la magnífica colección “Buscando entender” dirigida por el catedrático de historia del derecho, Nicolás Álvarez de las Asturias, Vicerrector de la Universidad Eclesiástica de san Dámaso de Madrid.

Como requieren los clásicos la obra arrancará con la definición de teología espiritual: “la rama de la teología que estudia y profundiza en cómo el ser humano puede cumplir su vocación natural y sobrenatural a ser santo, a ser plenamente hijo de Dios como lo es Jesucristo, se llama Teología espiritual” (15).

Inmediatamente, el profesor Torres nos situará ante la centralidad de Jesucristo, puesto que el propio Jesucristo es el mismo reino de Dios que desea estar dentro de nosotros (15). Recordemos las palabras de san Juan “Dios es amor” (1 Io 4, 8) y el planteamiento cristiano; Dios es Amor uno y trino. Es más, Dios quiso crearnos para que pudiésemos participar del mismo amor infinito que su hijo recibe desde toda la eternidad (17).

Como recuerda el Concilio Vaticano II, el hombre es la “única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma” (GS 24, 3). El hombre creado, el “único llamado a participar de la vida divina, nace imperfecto, nace niño para aprender a participar de esa misma vida. Y esto lo hará posible la vida en el Espíritu” (19).

Inmediatamente, recordaremos, que el modelo es Cristo, el Dios y hombre perfecto lleno del Espíritu Santo. A la vez, el hombre ha sido creado Imagen y semejanza. Imagen de Cristo y semejanza a crecimiento en la gracia (21).

Dios al crearnos nos llama a la santidad, a la semejanza con Cristo, a ser hijos en el Hijo (22). La santidad “se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros” (27). La santidad es don y tarea.

El esquema que seguirá en las siguientes páginas el manual, lo resumirá el autor: el amor, el conocimiento y la práctica de las virtudes cristianas son la senda para asemejarnos a Cristo” (29, 113). Asimismo, la Iglesia es el lugar de la santidad (39). En ella aletea el Espíritu Santo: “El autor y actor de nuestra vida res Dios Espíritu Santo” (47). Es más, el Espíritu Santo, nos enseña y nos hace capaces de amar” (68).

Finalmente, no podía faltar una referencia explícita a la libertad: libres para amar: la energía de la libertad y la correspondencia a la gracia (83). “Lo que nos hace libres es el obrar bien” (90).

José Carlos Martín de la Hoz

Marcos Torres Fernández, Semejantes a Dios. Teología espiritual, colección Buscandi entender, Palabra, Madrid 2023, 156 pp.