Sentido común y derecho

 

Manuel Atienza, catedrático emérito de Filosofía del derecho en la Universidad de Alicante, ha redactado un magnífico trabajo acerca de las relaciones entre el sentido común y el derecho, de modo que ha acercado la filosofía a la vida, pues realmente el derecho preserva la vida.

En primer lugar, hemos de recordar que las obras del profesor Manuel Atienza suelen estar siempre muy pegadas a la vida y a la realidad cotidiana de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, como su trabajo anterior acerca del uso de la filosofía contemporánea en el derecho para poder entendernos todos los hombres de todos los tiempos.

En este trabajo, el profesor Atienza nos explicará en qué consiste el sentido común (el más común de los sentidos), en el ámbito del ejercicio del derecho y nos lo describirá de la siguiente manera: “El ejercicio de la actividad jurídica exige un sólido conocimiento técnico, pero la resolución de cualquier problema jurídico no podría alejarse mucho del sentido común de una persona razonable e informada sobre el asunto” (8).

Asimismo, páginas más adelante, recordará que el pragmatismo en el que habitualmente se desenvuelven los hombres de la economía y del comercio que utilizan el sentido común crítico para gobernar sus negocios, los juristas, en cambio, resuelven sus juicios con la prudencia y el sentido común (46).

De hecho, recodando a la Escuela de Salamanca y especialmente a Francisco de Vitoria, nos sugerirá nuestro autor que para estudiar las relaciones entre sentido común y derecho debemos regresar como en el siglo XVI a la relación entre derecho natural y derecho de gentes (79).

Es muy interesante la referencia culta a Ulpiano, el célebre jurisconsulto romano quien afirmaba que la jurisprudencia era: “el conocimiento de las cosas divinas y humanas, la ciencia de lo justo y de lo injusto” (Dig 1, 1, 10, 2).

Por tanto, el sentido común nos sugiere añadir a la definición que acabamos de trascribir del Digesto estas sencillas palabras: “Jurisprudencia sería actuar con prudencia jurídica” (82).

Asimismo, podríamos añadir con el profesor Manuel Atienza que el sentido común nos está sugiriendo añadir a la técnica jurídica, “la experiencia y la prudencia jurídica” (82), con ellas el jurista está moralmente tranquilo de su actuación. En ese marco, cuando trate de la Inteligencia artificial recordará que a la máquina lo que le faltará siempre será el sentido común y eso es lo que habrá que enseñar en las Facultades de derecho, pues lo otro: lo mecánico, lo fácil, lo típico ya lo resolverá la IA y más rápido (215).

José Carlos Martín de la Hoz

Manuel Atienza, Sentido común y derecho, ediciones Trotta, Madrid 2026, 234 pp.