Ser cristiano en la era neopagana

 

La reciente edición del primer volumen de las obras selectas de Ratzinger/Benedicto XVI, publicadas por la BAC sobre el sacerdocio, nos ha hecho recordar las grandes obras del que fue "El teólogo de Juan Pablo II" y su brazo derecho para la aplicación del Concilio Vaticano II.

Entre las más importantes e influyentes se puede citar "Ser cristiano en la era neopagana", pues no ha perdido ni vigencia, ni rigor, ni luz. Es más, la relectura de ese trabajo parece necesaria en estos tiempos del "Evangelii gaudium" del papa Francisco.

En este trabajo se reunían palabras del prefecto de la Congregación de la Doctrina de la fe en intervenciones públicas, artículos, entrevistas, etc., relacionadas o ya publicadas en la revista Treinta giorni italiana. 

En la introducción los editores tienen la emotividad y honradez de recoger la frase pronunciada por san Juan Pablo II con la que definía en cierta ocasión al entonces cardenal Joseph Ratzinger: "Un infatigable buscador de la verdad" (12).

A lo largo del libro, de modo trasversal, emerge la figura atractiva y veza de Jesucristo. Verdadero alfa y omega de nuestra fe: "No se puede separar la moral de la cristología, porque no se puede separar de la expiación y del perdón. En Cristo toda la Ley se cumplió; de ahí que la moral se haya convertido en una exigencia verdadera y factible para nosotros" (25).

Uno de los problemas claves de nuestro tiempo, es el oscurecimiento de la conciencia moral, algo que en la obra de Ratzinger aparece muy bien delineado: "El nuevo Patriarca de Moscú lo denunció de manera impresionante al principio de su ministerio, en el verano de 1990. La capacidad de percepción de los hombres, que han vivido en un sistema basado en la mentira, se había oscurecido según él. La sociedad había perdido la capacidad de misericordia y los sentimientos humanos se habían desvanecido" (36).

Y para subrayar la importancia de formar la conciencia, Ratzinger trae a colación la carta e Newman al duque de Norfolk: "Si yo tuviera que llevar la religión a un brindis después de una comida –lo que no es muy oportuno hacer- desde luego brindaría por el Papa. Pero antes por la conciencia" (38).

Terminaremos este breve recorrido por "Ser cristiano en la era neopagana", con unas conmovedoras palabras de Ratzinger: "El camino alto y arduo que conduce a la verdad y al bien no es un camino cómodo. Es un desafío al hombre. Pero quedarse tranquilamente encerrados en sí mismos no libera, antes bien, actuando así nos malogramos y nos perdemos. Escalando las alturas del bien, el hombre descubre cada vez más la belleza que hay en la ardua fatiga de la verdad y descubre también que justo en ella está para él la redención" (49).

José Carlos Martín de la Hoz

 

Joseph Ratzinger, Ser cristiano en la era neopagana, ed. Encuentro, Madrid 1995, 205 pp.