Los reyes no escriben sus memorias… hasta que Juan Carlos I se decide porque los tiempos han cambiado, ha cambiado mucho España y los españoles, y la Transición ha sido un hito sorprendente reconocida internacionalmente. Estas memorias en primera persona son un acontecimiento histórico porque siente que algunos le roban su historia.
Han sido treinta y nueve años de reinado en tiempos difíciles. Ha recibido la abdicación de su padre, don Juan al que ama y respeta, y ha sido preparado también por Franco. Sobre todo se ha preparado a sí mismo, con una muy cualificada preparación como monarca, jefe del Estado español y de la Casa Real. Su desgaste y decisiones personales no acertadas -unas cuantas- ha significado un cierto declive de su reinado. Esto ha influido para escribir sus memorias dando su versión de los hechos, no tanto de sus errores sino del servicio prolongado a España, su gran pasión. No profundiza en algunos sucesos pero para eso están sus detractores.
Ha sido criticado también por estas memorias pero tiene derecho a exponer su vida de servicio y su versión de los hechos. Claro que subraya sus aciertos y su parecer sobre los acontecimientos vividos intensamente desde dentro. La Transición, el gobierno valiente de Suárez, el terrorismo etarra, la proyección europea e internacional de España -una gran tarea suya-, el golpe militar resuelto con acierto, y sus innumerables gestiones para dinamizar las empresas españolas en el mundo entero, con su gran amistad con los países árabes explicada en primera persona.
No escatima elogios a la Reina Sofía a la que ama de verdad, lo mismo que a sus hijos, Felipe al que ha preparado bien, y las infantas. Manifiesta que es un hombre familiar, haciendo de La Zarzuela un lugar acogedor, además de los actos oficiales. Siempre ha sido un hombre apasionado por el mar y sigue en la medida de sus posibilidades, con muy buenos amigos que son muchos desde hace tantos años. Habla bien de todos los hombres en que se ha apoyado, especialmente de Torcuato Fernández Miranda, artífice de buena parte de la Transición, de los padres de la Constitución, de los varios gobiernos, y de su abdicación en Felipe VI. Es un hombre agradecido y sensible que ha sufrido y sufre en la situación actual.
Habla con naturalidad de su salud con muchas operaciones y fuerza de voluntad para recuperarse, y seguir sirviendo. Esta palabra define bien su carácter, su misión, y su lealtad. En estas memorias podemos ver al hombre Juan Carlos, sus trabajos, su pasión por la reconciliación, el desarrollo internacional de España, y su amor a la familia.
Escribe estas memorias desde la soledad del desierto, que no puede ser su verdadero hogar: nació en el exilio y ahora está en el exiliado. Habla de su juventud, la larga travesía del desierto, la Transición y varias crisis, vistas desde dentro y con la grave responsabilidad como jefe del Estado. Importantes sus esfuerzos por la configuración del prestigio de España. Procura ser sincero sobre sus renuncias, su vida privada no tan privada, y su diario en Abu Dabi.
Los lectores pueden comprobar su pasión por España, sus desvelos por lograr la reconciliación de los españoles: gran logro que parecía imposible y que algunos se empeñan en destruir. Los lectores de estas memorias pueden creerle o no creerle pero los hechos hablan por encima de los prejuicios, y quedan para los historiadores. Ahora son muchos los que consideran que el Rey Juan Carlos deberá volver a España no muy tarde y que debe morir en la tierra por la que ha dado su vida.
Jesús Ortiz López