Tocqueville y la revolución francesa

 

Alexis de Tocqueville publicó en 1856 este magnífico trabajo que provocó un giro en la interpretación de la historia reciente de Francia, pues afirmó que revolución tuvo lugar en Francia por el carácter y la coyuntura que vivía Francia en aquel momento de 1789 pero, en realidad, podría haber sucedido en cualquier lugar de Europa puesto que las ideas de la ilustración, estaban empujando en aquella dirección (48).

Indudablemente el pensamiento político ilustrado dio un paso adelante respecto al humanismo cristino y, a partir de las ideas deístas de Voltaire y los enciclopedistas, era evidente que el poder procedía de Dios y se le había entregado al pueblo y el pueblo podría ejercer el tiranicidio y derrocar al gobernante su no cumplía con sus obligaciones de buscar el bien común.

Ciertamente estas ideas están en la ilustración pero no proceden de ella sino de la Escuela de Salamanca y por tanto derrocarán el despotismo ilustrado (213). Asimismo, el Antiguo régimen esencialmente no era la unión del trono y el altar sino el problema de la nobleza que debía dejar paso a la burguesía naciente y a las profesiones liberales, es decir, terminaron dando paso a los ciudadanos (52).

En realidad, subrayará Tocqueville el ataque a la religión es incidental, más bien, la democracia y la revolución política promueven la libertad religiosa y llevar a Dios al interior de la conciencia (59). Enseguida nos recordará que “La Revolución no ha tenido más objetivo que abolir aquellas instituciones políticas que durante muchos siglos monopolizaron el dominio en la mayor parte de los países europeos” (73).

La división de poderes y la separación de la Iglesia y del Estado como dios consecuencias inmediatas de la revolución tanto americana como francesa nos hacen ver que en el fondo la revolución de la democracia adonde conduce primariamente es al liberalismo y luego a la sociedad de consumo (113), tal y como hemos visto suceder. La cuestión es cual será la nueva civilización del futuro en occidente.

Ciertamente, una de las más importantes aportaciones de Tocqueville es el concepto de ciudadano que ahora está asentado en las megalópolis y antiguamente en las capitales de los nuevos estados (133).

Inmediatamente se sumergirá en el concepto de poder y de libertad. Precisamente el abuso de poder de la realeza, la subida de impuestos y la falta de libertad política y de representación hará que se prepare una revolución como la americana o la francesa. Un a libertad que ya había adelantado Francisco de Vitoria cuando se descubrió América y que terminaría por adueñarse de Europa para hacer saltar el Antiguo Régimen (165). Terminemos con estas palabras de Alexis: “si esta clase de libertad irregular y malsana preparaba a los franceses a derribar el despotismo, los hacía al mismo tiempo menos aptos a fundar en su lugar el imperio apacible y libre de leyes” (173).

José Carlos Martín de la Hoz

Alexis de Tocqueville, El Antiguo Régimen y la Revolución, Istmo, Barcelona 2004, 350 pp.