Catherine

Como su papá, Catherine Certitude lleva gafas. Esto le complica a veces la vida, por ejemplo, cuando ella va a clases de danza. Porque Catherine sueña con ser una gran bailarina en el futuro, igual que su mamá que vive en Nueva York. Su padre y ella viven solos en París, donde llevan una vida monótona y algo triste que ambos consiguen mejorar con un sencillo gesto: quitarse las gafas. Porque sus gafas les ofrecen la posibilidad de poder vivir en dos mundos diferentes: el mundo real  tal y como  lo ven cuando llevan puestas las gafas, y un mundo dulce y suave, sin asperezas, cuando se las quitan. Un mundo en el que la niña puede danzar como en un sueño...

 

 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
96
978841629009

Ilustrado por Sempé

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Novela infantil retrospectiva, narrada en primera persona central. La protagonista, Catherine,  después de treinta años y situada ya en Nueva York como bailarina famosa y dueña de una Academia de Ballet, rememora su infancia en París junto a su padre. Con nostalgia y ternura, evoca sus primeros años de ballet y el momento en que por primera vez descubrió el truco de las gafas: si se quitaba las gafas, veía el mundo borroso, suave y acariciante; pero, al ponérselas de nuevo,  todo recuperaba su dureza y precisión habituales. Inscritos en el registro civil con el apellido “Certitude” (certeza) debido a la confusión de un funcionario, Catherine y su familia, a lo largo de la trama, intentan transmitir al lector este conocimiento de seguridad, confianza y claridad para entender mejor el mundo que nos rodea.

Por otra parte, en la novela, se pueden encontrar  algunos  rasgos autobiográficos de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), ya que el autor paseaba solo a menudo por las calles de París. Su padre, que era un comerciante judío, tuvo que vivir en la clandestinidad con una identidad falsa durante la ocupación nazi; mientras que su madre (actriz mediocre) quiso ser una estrella en el mundo del espectáculo, pero no lo consiguió. Así en Catherine (publicada en 1988), hay largos paseos por París, un padre que “trapichea” con todo tipo de mercancías cuya procedencia se desconoce, y una madre, bailarina corriente, que se esfuerza por alcanzar el éxito.

Con ilustraciones del célebre Sempé, creador de los dibujos del pequeño Nicolás, el relato es ágil y ameno, plagado de observaciones y comentarios propios de los niños, ingenuos, originales, provocadores; por ejemplo, el socio de su padre será “el pelma”, un hombre monocorde, monótono, de vida fría y austera (un maniático de la ortografía). Porque solo aquellos que son capaces de prescindir de las gafas, descubren un mundo alternativo (“sin ellas tenía un velo de dulzura en la mirada, es lo que algunos llaman encanto”). Y una vez preparados para ello, podemos decir como Catherine: “Y ahora, Señora Vida, a vernos las caras”.