Ciudades de la llanura

En este último volumen de la Trilogía de la frontera, McCarthy reúne a John Grady y a Billy Parham, los protagonistas de las dos primeras novelas. Dos antihéroes que arrastran un pasado de desarraigo y verdadero exilio interior en un mundo en el que su forma de vida, individualista e independiente, se ve marginada por la invasión de la modernidad. La acción arranca en 1952 en un rancho de Nuevo México que está a punto de ser expropiado por el ejército. Con el escenario de fondo de las tierras fronterizas entre Estados Unidos y México, lugar de encuentro y desencuentro de dos universos aparentemente divergentes, la vida de ambos protagonistas se verá atravesada por la aparición de unos valores
en los que nunca encontrarán acomodo. Condenados
por una historia que ya no cuenta con ellos, Billy y Grady devienen así los verdaderos supervivientes de un mundo en el que la lealtad, el valor, el esfuerzo y la vida en contacto con la naturaleza eran algo más que una reliquia.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2005
276
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3
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Imagen de Artemi

Y por fin leo Ciudades de la llanura (Mondadori, Barcelona 1999), último libro de la trilogía que vengo comentando. Encontrarse en un mismo libro con dos personajes como Billy Parham y John Grady Cole, verles desayunar en una misma mesa, cabalgar juntos por Juárez y El Paso, cazar perros o beber whiskies y fumar cigarrillos es una suerte que los lectores de los dos libros que preceden a éste sabrán apreciar.
Billy es bastente mayor que John, quien tiene diecinueve años, y ejerce, de alguna manera, de padre del muchacho, paternidad compartida con Mac y Socorro y tantos otros. Y sucede que John Grady se enamora de Magdalena, una prostituta mexicana que trabaja en un burdel del país que tanto aman los personajes de la novela. Las reflexiones sobre el destino, la historia, la libertad, el papel de Dios en la vida de cada hombre, el asunto de la culpa y el perdón se enuncian, son preguntas que quedan sin respuesta, porque son preguntas difíciles, porque el autor no puede responderlas, y por eso surge la pregunta.
El otro grn asunto, el del cambio y el conflicto entre lo viejo y lo nuevo, omnipresentes en todos los libros de McCarthy, se plasman en el epílogo y quizás la dedicatoria, que está situada en la última página, sea una llave, una clave para interpretar algo de lo que nos quiere decir el McCarthy:

Seré el niño que de la mano lleves
Y tú serás yo cuando sea viejo
El mundo se enfría
Se agitan las naciones
Aquí termina la historia
Pasa página.