Confieso que he vivido

Memoria personal, literaria y política del poeta chileno Pablo Neruda. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1971. Viajó por todo el mundo como cónsul y emabajador de la República de Chile. A lo largo de sus viajes conoció a figuras literarias y artísticas de primer orden, la mayor parte de ellas vinculadas al movimiento comunista. Participó en hechos históricos destacados como la Guerra Civil española. Desde 1945 militó en el Partido Comunista chileno, fue senador y candidato a la Presidencia en representación de ese partido. Por último, viajó al servicio del movimiento comunista internacional en su vertiente más cultural y literaria, tocándole tratar a figuras tan conocidas como Nehru, Fidel Castro o Ernesto "Che" Guevara.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1974
511
84-322-0268-1

Subtítulo: Memorias.

2017
536
978-84-322-3308
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Se advierte al inicio de la edición que la redacción de estas Memorias quedó interrumpida por la muerte del poeta en 1973, y que Matilde Neruda (¿la viuda Matilde Urrutia?) y Miguel Otero Silva se ocuparon de la ordenación definitiva del original. Cabe dudar si cuando se dice "ordenación definitiva" no querrá decirse redacción definitiva. Hay zonas en el texto de distinta calidad y en él se habla del golpe de Estado del general Videla y la muerte de Salvador Allende, que se produjo tres días antes del tránsito del poeta. Es difícil imaginar que Neruda se ocupase de escribir sobre la muerte del Presidente en el fragor del golpe y cuando también él se encontraba en puertas, pero es posible.

He dicho que existen diferencias en el estilo literario a lo largo de las Memorias. Una parte está redactada con una prosa riquísima y manteniendo el interés, en tanto que hay zonas (las menos) donde la redacción es seca y esquemática. Es posible que la redacción de éstas segundas fuese también de Neruda, que esperaba hacer una redacción definitiva que ya no pudo realizar. En todo caso, las Memorias están completas. A pesar de las diferencias en la calidad del texto lo mejor de "Confieso que he vivido" es el estilo literario. El contenido es normal y conocido.

Al leer "Confieso que he vivido" nos damos cuenta de cómo han cambiado las cosas desde 1973. Hoy nadie es atrevería a hablar del comunismo y de los partidos comunistas con el desparpajo y sinceridad con que lo hace el autor. Sabemos mucho sobre la Unión Soviética porque nos lo han contado sus víctimas, China es una potencia económica abierta al mundo y la propia Cuba se prepara para dar el salto. ¿Quién cree hoy en el comunismo como un camino de libertad? En este sentido resultan molestas las excesivas alabanzas que hace Neruda de la URSS.

Sin embargo, valen la pena los recuerdos del autor sobre los poetas y artistas que conoció, comenzando por García Lorca y Miguel Hernández. También las descripciones que hace sobre el paisaje de su Chile natal o su sociología a comienzos del siglo XX. Es de suponer que hoy habrá cambiado la sociología de América Latina hacia una mayor igualdad, aunque esto haría falta que alguien nos lo explicara y justificara.