Corazón que ríe, corazón que llora

Profunda e ingenua, melancólica y ligera, Maryse Condé, la gran voz de las letras antillanas, explora con una honestidad conmovedora su infancia y su juventud. Un magistral ejercicio de autodescubrimiento que constituye una pieza clave de toda su producción literaria, que le ha valido el Premio Nobel Alternativo de Literatura 2018.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019
176
978-84-17115-99
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Relatos autobiográficos de Maryse Condé, antillana de Guadalupe. De raza negra, de clase acomodada, casi aristocrática para los modos de vida de aquellos lugares,  nos presenta, ante todo las consecuencias de las diferencias de clases, lo que puede suponer un sentimiento racista, que para muchos europeos y, concretamente, franceses -ella era realmente francesa- está como escondido, casi imperceptible, pero que termina siendo determinante. Maryse, que llevó una vida bastante caótica, era una persona inteligente y culta, pero le costó formar una familia, como hubiera deseado, quizá por su desorden vital, pero sobre todo por su tez totalmente negra.

El libro está bien escrito y, pienso, mal traducido, sobre todo en algunas groserías faltas de tono, que, casi seguro, no sonaban igual en el original. Por lo demás es un planteamiento muy negativo de la vida. Siempre que aparecen cuestiones religiosas -su madre era muy piadosa- es para burlarse o dejar una crítica. De alguna manera las familias numerosas salen mal paradas de su relato. Al no tener un planteamiento religioso -seguramente cuando escribe, no antes- hay cuestiones inmorales que resuelve con una broma.