El chico de las manos azules

Con restos de pintura azul en las manos, el joven Franz llega casualmente a España junto a Illia, huyendo del horror de la guerra desatada en su país de origen, Yugoslavia. Les espera una tierra desconocida, y no es fácil adaptarse a un ambiente que nada tiene que ver con sus vidas anteriores. La miseria y los contratiempos  desatan los peores y los mejores sentimientos... Una apasionante historia de superación, de lucha, de recuperación de la dignidad perdida.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
224
978842167916

Col. Paralelo Cero

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Ambientada en el año 1992, durante la guerra de Bosnia, la narración comienza en la estación de Mostar, donde cientos de personas intentan dejar atrás los horrores de la guerra. El núcleo principal de la trama se desarrolla en Madrid y Fuenlabrada, especialmente en una zona chabolista que se asemeja al infierno: escombros, basura, chatarra, miseria y suciedad. Allí sobreviven los inmigrantes de diversas nacionalidades, oprimidos por una red mafiosa: unos piden por las calles, otros viven del robo, en un mundo de exclusión y marginación.
El protagonista de la novela es Franz, un niño de doce años, que al salir de su país comienza un viaje iniciático de superación personal, de crecimiento y de madurez  (como los personajes de los libros que tanto le gusta leer). El niño no está acostumbrado ni a la pobreza, ni a la marginación. Sus padres tenían negocio propio, él iba al colegio y a su madre le encantaba leer y contarle historias. A Franz le sigue gustando el colegio, los libros y nunca se separa de un ejemplar con los cuentos de Andersen. De esta manera, unas frases del “Diario de Ana Frank” que encabezan el relato, alcanzan todo su significado: “Lo que más anhelo yo es una casa propia, poder moverme libremente y que alguien me ayude en las tareas, o sea, ¡volver al colegio!”.

Pero en este viaje, Franz no está solo, le acompaña Illia, de 32 años, un virtuoso del violín. Desde pequeño se había dedicado por entero a la música,  y al tocar el violín era “como si un ángel lo acariciase con sus alas”. Sensibilidad, maestría y destreza en sus interpretaciones, la música logra colocarlo por encima de las miserias que lo rodean y darle fuerzas para superar la situación: “La música consigue trasladar al mundo un fragmento de eternidad, como si trajera noticias de un cielo inimaginable”. Así, el arte (música o literatura) proporciona a los personajes una salida vital para trascender la realidad.

Ambos personajes, con este trayecto (exterior e interior) lleno de obstáculos, fortalecerán su carácter y potenciarán sus cualidades: la comprensión, la generosidad, la bondad, el reconocimiento a la ayuda que le ofrecen los demás. "Cuando alguien te haga un favor, devuélvelo con creces", le decía a Franz siempre su madre.
La obra está escrita con un estilo claro y sencillo, y los personajes, muy humanos y perfectamente caracterizados, calan con facilidad en el lector, que se identifica con su desasosiego y su angustia,  con su valentía y la defensa de su dignidad. Por todos estos valores, se puede considerar  una novela recomendable para los lectores de todas las edades.