El curioso incidente del perro a medianoche

El curioso incidente del perro a medianoche es una novela que se parece a ninguna otra. Elogiada con entusiaso por autores consagrados como Oliver Sacks e Ian McEwan, ha merecido la aprobación masiva de los lectores en todos los países donde se ha publicado, además de galardones como el Premio Whtibread y el Premio de la Commonwealth al Mejor Primer Libro.

Su protagonista, Christopher Boone, es uno de los más originales que han surgido en el panorama de la narrativa internacional en los últimos años, y está destinado a convertirse en un héroe literario universal de la talla de Oliver Twist y Holden Caulfield. A sus quince años, Christhoper Boone, conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507 pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico. Si bien nunca ha ido solo más allá de la tienda de la esquina, la noche que el perro de la vecina aparece atravesado por un horcón, Christopher decide iniciar la búsqueda del culpable.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2004
272
Valoración CDL
2
Valoración Socios
2.947368
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Interpretación
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Género: 

Comentarios

Imagen de AVAPIES

He leido el libro movido por las multiples recomendaciones que me han hecho, también porque en algunos casos se propone este libro como lectura a alumnos de 2º y 3º de la ESO.
Personalmente me parece interesante en cuanto a conocer la posible problemática y manera de funcionar de un joven con autismo y de como reaccionar ante situaciones que no son habituales.
Soy de la opinión de que el autor carga las tintas sin motivo sobre sus problemas personales con la existencia de Dios, son pasajes de los que si prescindiese ni disminuiría ni añadiría nada a la obra.
Aunque interesante y algo pesada por el estilo de narración no la veo precisamente recomendable para alumnos de la ESO.

Imagen de Pipa

Sorprendente novela. Resulta interesante porque te ayuda a comprender el punto de vista del protagonista, un chico enfermo psíquico, con una buena educación singular,de educación especial, que extrae de él lo mejor de sí mismo; por ejemplo, su gran destreza para las matemáticas y la física.
Christofer se nos hace entrañable: es tozudo, lógico, con una inmensa capacidad de concentración que le lleva a darse cuenta de mil detalles; no le gustan las mentiras; éstas le descolocan, le confunden; ni tampoco le gusta que le toquen físicamente... le aturden las masas; es supersticioso; y le gusta estar en guardia por si le atacan; lo cual no quita que tiene también recursos para salirse con la suya, con algunas "verdades a medias", o "mentiras piadosas". En su colegio le ayudan muchísimo. Y sus padres también, sobre todo su padre. Los personajes están bien descritos. Y muestran las incoherencias de la "gente normal", que con frecuencia caen en la incomprensión, la frivolidad, el despropósito del disimulo, el engaño, el egoismo, a la vez que tratan de hacer las cosas bien. Es la luz y la sombra de la vida misma.
No obstante, en el plano educativo, echo en falta una mayor colaboración cercana colegio-familia. Y por otra parte, sorprende, en boca del protagonista una ideología radicalmente atea y materialista, que más bien intuyo son ideas del propio autor, que deja flojo el personaje que le podría haber dado algo de respuesta en este campo, el padre Peter (protestante) que es el que le vigilará en sus exámenes, y que no se digna contestar sus preguntas en el momento. Y a todos los demás personajes que de esto no hablan nada. Christofer, que llega a conocer el universo, y, dice, se lo sabe todo, es incapaz de trascender fuera de sus parámetros puramente materiales. Aunque el libro es bueno, no le va a gustar a todo lector. A veces es reiterativo. Las explicaciones "científicas" no son fáciles de entender... Más bien interesará a aquellos que se relacionen con el campo de la educación especial. Y, si se lee, ayudará tener en cuenta estas cuestiones aquí apuntadas.

Imagen de enc

Un libro encantador y al mismo tiempo fuerte, que nos permite introducirnos en el interior de una persona, un niño, que no es como nosotros. Se trata de un mundo no convencional, sujeto a fobias y tabúes muy rígidos, aparentemente racional y siempre razonado; muy potente en determinadas materias, como las matemáticas y el cálculo, y que debe estar siempre ordenado para que Christopher no pierda la tranquilidad. El pequeño Christopher Boone padece el mal de Asperger. Su mundo interactúa con el mundo normal: un padre y una madre que ya no viven juntos; unos vecinos; un colegio para niños con necesidades especiales y montones de desconocidos que para Christopher suponen un problema: le aturden, no los comprende, ni le gusta que le toquen. Los policías, aunque sean desconocidos, son buenos y las mujeres desconocidas son menos peligrosas que los hombres, o al menos así se lo han explicado a él. Las profesoras del "Centro escolar para niños con necesidades especiales" son un bálsamo de comprensión y tranquilidad. El padre de Christopher es un gran tipo, pero puede cometer errores que lleven a su hijo especial a plantearse si puede confiar en él o simplemente si corre peligro a su lado. En realidad ninguno sabemos lo que hay dentro de los demás y nos relacionamos con ellos a base aquello que exteriorizan, de ahí la soledad última de las personas. El mundo de Christopher nos atrae, nos divierte, nos conmueve y también nos permite ver el abismo que supone un yo sin seguridad en sí mismo y en el entorno. Es un libro sobre personas que viven y sufren, también los padres de Christopher, que pelean o se quedan sin trabajo y a pesar de todo quieren a su hijo especial. Me sorprende la reacción de los lectores frente al nihilismo trascendente de Christopher. En primer lugar se supone que el niño habrá leído a Stephen Hawkins y Christopher absorbe todo lo que lee como si fuera una esponja. En segundo lugar de Dios decimos que es padre; si se lo contásemos a Christopher él nos diría que Padre le dijo que su madre estaba muerta, siendo así que no lo estaba. La analogía no es su fuerte. Si nos molesta el ateísmo explícito mejor enfadarse con Fernando Sabater o con José Luís Rodríguez Zapatero que con Christopher Boone o Mark Haddon. Posiblemente no sea un libro para niños.

Imagen de Porto

El libro me parece notable en cuanto que no es facil hacer toda una novela partiendo de que el protagonista y el que relata sea un niño con una deficiencia psíquica. Las descripciones de sus mundo interior, de los mismos ataques de pánico, la explicación de sus reacciones ante los acontecimientos diarios me parece magistral. Es una pena que los problemas metafísicos y religiosos estén tan pobremente descritos y resueltos, proyectando en Christopher los del propio autor.
La familia rota, los padres inmaduros, es otro de los fallos a mi entender del libro, pero también ayuda a entender que estos casos necesitan familias normales para que estos niños puedan desarrollarse adecuadamente.

Imagen de Azafrán

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>Christopher, de 15 años, es un adolescente considerado por el sistema
educativo como un alumno con necesidades educativas especiales. Asiste a un
colegio para este tipo de alumnos de los que se espera que lleguen a adquirir
las destrezas necesarias para poder desenvolverse en la sociedad; pero, para
quienes alcanzar nivel "suficiente" en los objetivos de aprendizaje
de contenidos y destrezas de materias fundamentalmente intelectuales es poco
menos que imposible.

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>El lector conoce el mundo interior de este joven: la forma en la que
percibe lo que le rodea, lo que siente ante personas desconocidas, el pánico
que experimenta cuando alguien le toca, la angustia que le produce el no
entender lo que le preguntan, la sensación de seguridad que le proporciona estar
en espacios muy cerrados y aislados...

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>Todo este mundo de percepciones de la realidad limitan a Christopher en sus
relaciones sociales: rehuye hablar con personas desconocidas, reacciona con
agresividad excesiva si alguien le toca, se esconde, no come, no es capaz de
utilizar un aseo público...

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>Sin embargo, es un adolescente muy inteligente que sabe aplicar todas las
pautas de comportamiento que el sistema educativo le ha ido proporcionando. Ahí
está la clave: en la educación. Sus profesores han aconsejado a sus padres cómo
reaccionar ante los problemas de conducta de su hijo, ante su falta aparente de
comprensión. También han enseñado a Christopher a pensar. Y mucho más; le están
ayudando para que pueda desarrollar sus capacidades intelectuales que resultan
ser las de un superdotado en matemáticas. Y Christopher se presenta a la prueba
de madurez en Matemáticas para poder acceder a la universidad. style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman"'>

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>El autor no define el tipo de problema que padece Christopher. Pero, qué
puede importar al lector el nombre científico. Quizás sea autismo, tal vez
fobias múltiples.

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>Lo que importa es cómo la familia y la escuela apoyan a este adolescente
para que se desenvuelva y madure, también intelectualmente. style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman"'>

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>Sólo queda un aspecto sin "educar". Desde el primer capítulo
hasta el final de la novela, el razonamiento –con una lógica de chico
inteligente- se decanta por el positivismo cientificista y agnóstico que
rechaza el punto de vista religioso.

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>Para Christopher Dios no existe. La creación es fruto de la casualidad y
todo es materia que se transforma.

lang=IT style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman";mso-ansi-language:
IT'>Para el lector, que tiende a identificarse con el sufrimiento del joven
Christopher, esos razonamientos pueden parecer lógicos –lo son desde la
perspectiva cientificista-. El sistema educativo ha privado a Christopher de la
oportunidad de descubrir que él, también él con sus limitaciones, es una 
"criatura"querida en el pensamiento del Dios Creador. Una criatura
querida por Dios Padre –como es querido por sus padres, que se sacrifican para
atender con solicitud a todas sus necesidades- y que tiene un lugar en el plan
de Dios. No es fruto de la casualidad. Christopher, con sus limitaciones,
podría llegar a ayudar a muchos otros en igual situación, podría ayudar a la
sociedad en la que vive, a sus padres y vecinos, si llegase a comprender que lo
que recibimos –lo poco o mucho que se nos da en el momento de nuestra
"creación"- es un préstamo que debemos hacer producir en obras de
amor y servicio a los demás. Y ese amor, ese deseo de servicio, nos ayudará a
superar muchas de nuestras limitaciones. La educación que Christopher recibe
adolece de esa perspectiva y puede confundir al lector adolescente. style='font-size:10.0pt;font-family:"Times New Roman"'>

 

Imagen de Eulalie SS

La única razón tengo para no dar tres estrellas a esta historia, es que creo que no se puede recomendar su lectura a cualquier persona. Es cierto que tiene pasajes divertidos y que resulta muy interesante ver el mundo desde un punto de vista tan distinto del nuestro de personas "normales", pero el sufrimiento profundo de los personajes, que corre por todo el relato como un río subterráneo, lo hace poco recomendable para personas muy sensibles, que sufren en carne propia el dolor ajeno. Habitualmente suelo intercambiar los libros con mi madre, pero éste, no se lo pasé: sabía que lo iba a pasar muy mal leyéndolo.

Imagen de Hassan

El libro está narrado con originalidad, tratando de reflejar el modo de razonar del protagonista, sus sentimientos y su mundo interior. Sin embrago, la narración acaba resultando cansina, quizá sea un objetivo buscado, y de vez en cuando, el bueno de Cristopher obtiene y expone unas conclusiones que parecen demasiado elaboradas para el modo de razonar que muestra; este es un aspecto evidente en su opinión sobre los cristianos, de quienes ofrece una visión que parece una tanto difícil dada la manera de proceder que tiene el protagonista. Sin duda, la idea final es la de que es un libro interesante, pero es mejor leerlo cuanto antes mejor, no es un libro para recrearse y disfrutar durante un tiempo.

Imagen de wonderland

Sin duda es una obra original y divertida. El autor nos sorprende por el tratamiento y el recurso narrativo de construir una novela, que es la que está redactando el protagonista, está muy bien conseguido. Christopher, un niño con dificultades de adaptación y superdotado, nos introduce en su mundo a partir de un perro que aparece asesinado. Como un nuevo Sherlock Holmes inicia una investigación que le llevará a una nueva relación con toda la realidad que le rodea y, especialmente, a tener que vencerse en las dificultades de trato con las personas.
El protagonista está muy bien definido y trabajado, en lo que sin duda ha influido la experiencia del autor con personas que padecían deficiencias físicas y mentales, al punto que toda la narración resulta verosímil al pivotar sobre Christopher. Porque logra convencernos de la psicología del protagonista la historia que narra resulta atrayente y llega a interesarnos la resolución de un misterio banal. Al situarnos en la mente de alguien "distinto", entramos en un mundo fantástico en el que las cosas son vistas desde una perspectiva novedosa.
Pero, además el libro introduce un tema muy actual y es qué sucede cuando un hijo pierde la confianza en su padre. La narración, que está realizada en primera persona por una mente lógica, racionalista y matemática (la de Christopher), es también de extraer las conclusiones, que hoy en día pasan desapercibidas para muchos, de lo que sucede cuando los padres obran mal y sus hijos lo descubren. Simplemente dejan de fiarse de ellos y pasan a tenerles miedo. Es lo que le sucede al protagonista cuando se da cuenta de que su padre le ha mentido y deduce que puede ser también peligroso para él. Claro que Christopher tiene unas características especiales de las que no gozan los niños actuales quienes, desde pequeños, son introducidos en el pensamiento cínico, que también es racionalista pero antepone los deseos de la voluntad a las conclusiones del razonamiento. Es decir, quizás hay silogismo, pero lo de menos es la verdad de las premisas y la conclusión siempre es discutible sino nos va bien. Por eso en los debates de los colegios se antepone que haya opiniones contradictorias a que se razone como es debido. Lo mismo sucede en nuestro Parlamento en los que la disciplina de voto obliga a los diputados a comportarse como burros que giran una noria. De hecho, si se utilizara la inteligencia en muchos casos no habría discusión y el profesor ya no sabría que hacer, porque a veces prefiere ejercer de arbitro a ser maestro.
La novela es fabulosa, inteligente y entretenida. Probablemente de lo más interesante que se ha publicado últimamente. Además se puede dirigir a un espectro bastante amplio de lectores. Ni siquiera los padres divorciados salen bien parados lo cual hoy en día casi nos parece excesivo.
Ahora bien, que un niño entienda que si hay un perro asesinado ha de haber un asesino pero niegue categóricamente que Dios existe creyendo firmemente en el azar resulta un poco sospechoso. Claro, que eso no lo puede deducir si sólo ha leído a Sherlock Holmes. Necesitaría del Padre Brown, pero la posmodernidad le ha concedido unas largas vacaciones.

Imagen de acabrero

Conseguir meterse en la mente de un joven enfermo, limitado psíquicamente, es un ejercicio verdaderamente notable. El resultado es una narración muy sugerente, divertida, con momentos realmente entretenidos. Lo que no entiendo es por qué el autor traslada a ese niño sus problemas existenciales. Es muy poco creíble que un chico de 15 años, autista, pueda plantearse problemas sobre la existencia de Dios. Precisamente ese chico sentirá más que nadie la necesidad de estar con Él. Esos pasajes -que son varios- de pretendido ateísmo, hacen al libro poco verosimil. Pero supongo que estamos en lo de siempre: para vender hay que incluir alguno de los ingredientes que piden los editores. Ya saben ustedes.

Imagen de almudena

El protagonista sufre un trastorno de personalidad próximo al autismo. Su mente es tan lógica que no entiende cosas como los sentimientos, el comportamiento irracional, la mentira, la metáfora, etc. Da una visión del mundo y de las personas lógico y basado en el sentido común. Esta novela lleva a preguntarse acerca del por qué de muchas reacciones y formas de ver las distintas circunstancias de la vida (un problema, un agobio, un error).