El éxtasis de la intimidad. Ontología del amor humano en Tomás de Aquino

Aunque la intimidad es lo más interior, centro del autodespliegue, también es lo más elevadamente relacional, pues se constituye en el éxtasis, en la salida afirmativa del ser personal del otro. Sólo en la medida en que un ser humano sale hacia el otro en afirmación personal, la intimidad de uno y otro se hace presente por vez primera. Inmensas posibilidades de afecto y ternura íntimos quedarían en nosotros inéditas si no viniera el otro a despertarlas. La intimidad se hace, no se trae desde el origen. Ella es así interioridad relacionada, y se forma en el curso de la vida personal -el hombre comienza a descubrir la intimidad en una etapa de su vida-, y podemos contribuir a formarla en otro: es más, ella no se profundiza ni amplía sin el contacto con el otro. Una intimidad es fuerte en la misma medida en que tiene capacidad de salir, de realizar el éxtasis de sí misma, al compartir y relacionarse creativamente. Este éxtasis de la intimidad es originariamente el amor. Tales son algunas tesis centrales de este libro.

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1999
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