El quinto en discordia

Alrededor de la misteriosa muerte del magnate canadiense Boy Staunton se teje la trama de esta novela. La narración corre a cargo de Dunstan Ramsay, amigo desde la infancia de Staunton, quien al intentar aclarar las circunstancias de su muerte no tendrá más remedio que enfrentarse al relato de su propia vida. Desde el principio de la historia, Ramsay ejerce una influencia mística y no del todo inocua en cuantos le rodean: acciones en apariencia inocentes -una pelea con bolas de nieve o el aprendizaje de trucos de cartas- se revelarán como acontecimientos decisivos en las vidas de otros.

El quinto en discordia es una muestra de la maestría de Davies para la novela: su erudición le permite tratar los temas más diversos -el circo, el santoral, la primera guerra mundial, o la vida en un internado- con una naturalidad asombrosa; y su imaginación teatral logra cautivar al lector desde el inicio. La primera novela de la Trilogía Deptford, la más aclamada de Davies, se alza como la historia de un hombre racional que descubre en lo mágico un aspecto más de lo real.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2016
253
9788493431563
Valoración CDL
2
Valoración Socios
3
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Género: 

Comentarios

Imagen de acabrero

Es muy buena novela en cuanto narración, en cuanto a la historia contada, en cuanto a calidad literaria. Es una novela que no voy a recomendar por su inmoralidad manifiesta en todos los pasajes históricos en los que se desarrolla y en su tono escéptico burlón de lo que se refiere a la religión. El protagonista y relator tiene alguna fe religiosa, mínima, y una afición a los santos que le lleva a escribir una especie de enciclopedia de santos. Sus descripciones sobre el tema son de desprecio solapado al tema, o así me lo parecen en todo momento. No llega nunca a casarse, pero tiene, como lo más normal del mundo, relación sexual con varias mujeres. Su mejor amigo, es aún mas inmoral, en todos los años del relato. Etc. No hay un personaje que se salve. Una mujer mayor que el relator con quien tiene relación hasta que muere tiene fama de prostituta en el pueblo, pero para él es una santa. Y así siguiendo… No se encuentra ni un valor positivo en todo el largo relato. Uno de los personajes más llamativos, un jesuita, es un tipo chalado, egoísta… En fin, creo que para recomendar una novela no podemos quedarnos en la forma, que es indudablemente buena, sino que hay buscar algún motivo más.

Imagen de Pablo de Bergia

El quinto en discordia de Robertson Davis es una de esas obras de las que uno comente con gusto el haberla leído. Es un relato escrito en forma de historia contada en primera persona donde el azar alcanza protagonismo como consecuencia de un accidente fortuito, convirtiéndose este a su vez en el desencadenante de relaciones y amistades singulares.

Original, imaginativa e intrigante. El autor es un prodigio de fuerza narrativa y erudición rigurosa, muy meritoria por los muchos, variados y a veces complejos acontecimientos que describe y el extenso espacio de tiempo que abarca. Por no faltarle nada ala novela, su final es sorprendente y difícil de imaginar.

El titulo, acertado, expresión conocida en el mundo de la Opera, solo se concreta y entiende bien avanzada la obra.

Imagen de Azafrán

Larga carta dirigida al director del Colborne College, institución solo para hombres, escrita por Dunstam Ramsay con motivo de su jubilación después de haber trabajado en el mencionado centro durante cuarenta y un años como profesor de Historia.

En esta primera novela de la trilogía de Deptford, publicado en 1970, comienza con la narración de un hecho de la infancia Dunstan Ramsay, Dunny, alter ego del autor, que dejará una profunda huella en su vida de adulto. Mientras jugaba a tirar bolas de nieve con otro niño, Boy Staunton, recibe la bola a él destinada una joven embarazada, la esposa del pastor presbiteriano de Deptford, donde residían. Este accidente provoca el parto prematuro y el nacimiento de Paul Dempster así como la locura de la joven esposa del pastor.

La amistad entre Dunstam y Boy durará toda la vida y se verá siempre acuciada por la rivalidad entre ambos. Mientras Boy triunfará como empresario rico e influyente, Dustam se dedicará a la enseñanza de historia y a la redacción de vida de santos. Ambos habían participado en la Primera Guerra Mudial y, al terminar esta, fue el exitoso Boy quien se llevó a la chica más guapa de Deptfor, Leola, pretendida por ambos. Pese a su rivalidad en el amor, Boy ayudó con sus consejos financieros a su amigo y rival, contribuyendo así a su bienestar económico.

Por otra parte, cuando Paul Dempster alcanzó la adolescencia, huyó de casa de sus padres aprovechando el paso de un grupo circense. No soportaba la locura de su madre ni los insultos de la gente del pueblo. Años más tarde, durante uno de los viajes de investigación hagiográfica por Europa, que Dunstam realizaba para la redacción de los libros sobre la vida de santos, encontró en Austria a un mago que resultó ser Paul Dempster. Este encuentro casual permitió que ambos retomaran la relación de amistad con la que Dunstam siempre había distinguido al niño de los Dempster.

Mientras tanto, la madre de Paul Dempster se quedó viuda y fue recogida por una tía soltera quien la rodeó de afecto hasta el fallecimiento de la anciana, por cuyo testamento, Dunstam se convirtió en heredero de su fortuna y albacea de la demente madre de Paul Dempster. Dunstam no pudo olvidar que la bola de nieve que originó todo aquel desastre iba dirigida a él, por lo tanto, cargó con la responsabilidad de cuidar de la madre de Paul, ingresándola en una clínica y pagando de su bolsillo todo lo necesario.

El autor de esta trilogía, Robertson Davies, hace un profundo análisis psicológico de todos los personajes de su novela y muestra su evolución a través del tiempo. Así cabe destacar la evolución en el pensamiento del protagonista, el autor de la larga carta al director del Colborne College, Dunstam Ramsay, hijo de presbiterianos, quien partiendo de los prejuicios en contra de los católicos evoluciona hacia la amistad de los jesuitas del Collège de Saint-Michel en Bruselas y procura la amistad de uno de ellos, el padre Blazón, de origen español, de Pamplona:

“Tenía la convicción protestante de que los católicos siempre nos escupen en un ojo si pueden, y por supuesto, los jesuitas -taimados y formados en la doblez- podían robarme el trabajo y arreglárselas para hacerme estallar con una bomba y así encubrir su cumpla.” Pág. 221

Serán los jesuitas de la Sociedad de los Bolandistas quienes apoyarán a Dunstam Ramsay en la publicación de sus trabajos hagiográficos sobre vidas de santos católicos, a pesar de ser presbiteriano.

Boy Staunton, superficial de niño y de joven, continúa así su camino de éxitos empresariales hacia la conquista de la riqueza y de la influencia social. En el camino deja de lado a Leola quien derrotada intenta suicidarse. Sus dos hijos reciben la influencia de un padre ajeno al amor auténtico a su familia y una madre que fallece pronto víctima del abandono. Su amigo Dumstan intenta paliar la difícil situación de la familia de Boy, pero no puede sustituirle.

Paul Dempster encuentra a una empresaria suiza con cuyo apoyo se convierte en un mago espléndido. Dunstam le ayudará escribiendo para él un libro que le sirva de presentación.

La novela termina con el asesinato de Boy Staunton, justo la víspera de su nombramiento como vicegobernador de un estado canadiense. Y el lector asiste a la posible solución del crimen mediante un sortilegio durante una actuación del mago Eisengrim, nombre artístico de Paul Dempster.

“-Fue asesinado por la conspiración de siempre; por sí mismo, en primer lugar; por la mujer que conocía; por la mujer que no conocía; por el hombre que le concedió su más íntimo deseo y por el inevitable quinto personaje, guardián de su conciencia y guardián de la piedra.” Pág. 253

Claro que para poder interpretar estas palabras hay que leer la novela.