El regreso de Don Quijote

El regreso de don Quijote (1926), aparecida por entregas en la revista GK’s Weekly, es la última novela de Chesterton y uno de los más hermosos homenajes que jamás se hayan rendido al Quijote y a Cervantes. Michael Herne, un bibliotecario experto en la cultura hitita y ajeno al mundo moderno, tras interpretar el papel de un rey medieval en una obra de teatro, decide no quitarse el disfraz y encabezar, en la vida real, un golpe de Estado bufonesco contra la industria y la sociedad moderna, para el que cuenta, en un principio, con el apoyo de los nobles. En esta peculiar obra que podría calificarse de sociología ficción Chesterton da rienda suelta a su fabulosa imaginación, aunque sin despegar los pies del suelo, y crea un puñado de personajes únicos, signados todos por el sello del quijotismo: el bibliotecario loco que se cree Ricardo Corazón de León; un noble calavera que encarna como ninguno el quijotismo, en tanto que es desfacedor de entuertos y héroe auténtico de esta novela; un sindicalista de la minería al que Chesterton glorifica en su lucha contra la aristocracia, que no sale muy bien parada en esta lúcida y disparatada fábula; dos hermosas mujeres que a su vez dan divertida réplica a la Dulcinea cervantina, y un sinfín de personajes que permiten al creador del Padre Brown alimentar su vena satírica y caricaturizar personajes relevantes de su tiempo.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2004
400
Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
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Interpretación
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Comentarios

Imagen de Artemi

Creo que no es una de las mejores novelas de Chesterton y sin embargo recomiendo vivamente su lectura. Esa obsesión por la búsqueda del rojo preciso es quijotesco hasta el extremo más bello. En efecto, los personajes que pasean por la novela son múltiples y maravillosos, pero si he de quedarme con uno, lo hago con el sindicalista, claro. Es de agradecer el buen gusto de Valdemar y de El Acantilado, dos editoriales que están reeditando casi toda la obra de Chesterton; es de esperar que alguien se atreva con las Obras Completas, pues las que hay además de incompletas están agotadas hace muchísimos años.