El Zahir

El narrador de El Zahir es un aclamado autor de renombre internacional y que tiene muchos rasgos biográficos del propio Coelho, vive en Francia y disfruta de los privilegios que le otorgan su fama y su dinero. Esther, su esposa desde hace diez años, es corresponsal de guerra y a pesar de su éxito profesional y su relativa libertad de los confines tradicionales del matrimonio parece estar cansada, quizás, de la rutina matrimonial por lo que ha decidido emprender una nueva aventura; ha desaparecido con su amigo Mikhail -quien podría o no ser su amante- sin dejar rastro. Todos se preguntan si Esther fue secuestrada o asesinada, o si fue que simplemente decidió abandonar un matrimonio que la dejaba insatisfecha. El escritor protagonista, a la vez que cuenta su vida y cómo se convirtió en un escritor de fama internacional, mientras la busca a su mujer, empieza a descubrir aspectos desconocidos en ella sobre los que aparecen una gran cantidad de dudas y preguntas. El narrador no tiene las respuestas pero poco a poco comienza a interrogarse sobre su propia existencia. El mismo joven de Kazajstán , Mikhail, el hombre con quien ella ha sido vista por última vez y que ahora intenta abrirse camino en París le pone en el sendero del viaje interior que debe recorrer hasta reencontrarse con ella y que pasa por el contacto con la energía del Universo, la clave para encontrar el amor. La búsqueda física la lleva a cabo en los mas dispares lugares, de desde el glamour suntuoso de París a España pasando posteriormente por Croacia y llegando hasta las llanuras de Asia central, a Kazakhstan, la tierra de Mikhail.
 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2005
286

Traducción:Ana Belén Costas

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Imagen de enc

Hace ya tiempo estuvieron de moda los libros sobre esoterismo, misterios y fuerzas ocultas. Coelho vuelve a tomar las mismas cuestiones aunque sea con un enfoque distinto, entre la fantasía (cita a Borges) y la autoayuda. El Zahir en árabe significa la Presencia y el autor lo aplica tanto a la obsesión del escritor por la esposa desaparecida, como a las voces que han acompañado desde la infancia a Mikhail, el kazajo. El autor indica que la obra ha sido escrita en París, Madrid, Barcelona, Amsterdam, en una carretera de Bélgica, en Almaty (capital de la república de Kazajstán) y en la propia estepa asiática. Una dispersión geográfica de tales características nos habla de la falta de unidad del libro, incluso de su vaciedad, ya que el autor toma cosas de aquí y de allá, incorpora reflexiones propias y citas de terceros, y sus personajes entran y salen sin aportar nada a la novela. Por lo menos Coelho tiene la honradez de citar al final sus fuentes. Había leído que este autor se había convertido al catolicismo, pero en esta obra es puramente New Age: las potencialidades ocultas en el hombre para renovarse a sí mismo, la veneración por la tierra (gea), la redención a través del amor universal o los problemas matrimoniales como reflejo de una insatisfacción íntima. Ni siquiera el estilo literario vale nada, aunque el autor afirma que lo pule constantemente. El relato adopta la forma de una fábula o cuento dirigido a enseñar. Pocas cosas en realidad: alguna idea de valor perdida en el texto.

Imagen de Rubito

Esta sencilla trama, de corte muy sentimental y con matices religiosos católicos o pseudocatólicos - en sus narraciones este escritor brasileño se define como católico- está repleta de mensajes no solo vagamente religiosos, muy en la órbita de la "New Age", sino en muchas ocasiones anticristiano y anticatólico y se ha logrado gracias a la publicidad y al marketing un éxito de ventas pero no así de una buena calidad literaria y, menos aún, de buen contenido moral ya que, siendo un contrasentido, alaba las posibilidades de la espiritualidad "tangri", propia de la estepa rusa y de los pueblos nómadas, y a la vez admite las relaciones extraconyugales, que considera una necesaria anécdota para reforzar la unión matrimonial. Los personajes tienen poca solidez, planos y sin matices y para dar un cierto aire moralista que atraiga a sus lectores de tan variadas ideologías y religiones, utiliza un sincretismo calculado esquivando los aspectos mas conflictivos y comprometidos. La trama tiene una estructura simple y sin riesgos al servicio de la moraleja o moralina espiritual particular que el autor le quiere dar. Se repite hasta la saciedad la “misión que cumplir”, la búsqueda de la "verdadera energía del amor" sin que por ello la historia avance ya que no se puede llevar al gran público una obra de escaso espesor, de pocos centímetros de lomo de tal manera que aún pasados los dos tercios de la obra, el protagonista anda dando vueltas por París buscándose a si mismo bien solo, bien en el lecho con otra mujer. El libro está más próximo a los, deseados por el autor, ensayos de autoayuda, del esoterismo o a las fábulas religiosas que a lo que dice reiteradamente. Cualquier persona que siguiese los consejos y la forma de vivir el matrimonio e ir en busca del verdadero amor según sus pautas, mas bien que a la autoayuda llevaría a los cónyuges y al propio matrimonio a la autodestrucción.