Iluminada

Segundo volumen de la autobiografía de Mary Carr. El primero está publicado bajo el título de El club de los mentirosos. Ambos han alcanzado un gran éxito en los Estados Unidos.

En la vida de Mary la oscuridad procede de una infancia desdichada que la ha dejado en la autora heridas psicológicas. Posteriormente de un matrimonio fracasado, un intento de suicidio y sobre todo de su adicción alcohólica.

La luz está representada por los grupos de rehabilitación de alcohólicos y por su aceptación de Dios, al que antes negaba. Una fe que no parte de la satisfacción sino de la conciencia del fracaso personal. Una espiritualidad de curación que permite a la autora abandonar el alcohol, la autocompasión y el desprecio.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019
584
978-84-16544-98-1

Original de 2009.

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Iluminada consta de tres partes. En la primera la autora describe su sentimiento personal de fracaso, que desemboca en el alcoholismo y en un intento de suicidio.

La segunda parte es fundamentalmente psicológica. Mientras se rehabilita de su alcoholismo Mary ve aflorar las heridas psicológicas que le ha dejado su infancia: "¿Qué es lo que te hace tan infeliz?" -le pregunta su madrina ex-alcohólica (pág.344). Porque Mary vive, según propia confesión, "cabreada con el mundo" (pág.375) y no cree que deba nada a la vida (pág.344). Al contrario, piensa que la culpa de las desgracias que la ocurren la tienen siempre los demás, no ella misma.

Mary se muestra a la defensiva a causa de su inseguridad. "De niña -explica- nunca tuve una sensación de aceptación y seguridad" (pág.194). Sus padres eran alcohólicos y su madre bastante chiflada. Mary ahora se siente juzgada por los que la rodean a causa de su propio alcoholismo (pág.553). Reconoce que en ocasiones ha sentido la excitación y el placer, pero nunca la alegría (pág.431). "El placer es el asesino de la alegría" -escribe- (pág.42).

Su marido le reprocha el "deseo de caerle bien a todo el mundo" (pág.138). Un deseo que no es sano ni realista, dado que es su alcoholismo lo que la aparta de los demás. El miedo la envuelve: "Siento que estoy loca y mi mayor miedo es que lo descubra todo el mundo" (pág151). De hecho es ingresada en un psiquiátrico a raiz de su intento de suicidio. Mary se siente fracasada como madre; siempre había soñado con tener una familia unida, pero paulatinamente se va distanciando de su esposo hasta que se produce la separación.

La tercera parte y más luminosa relata la aceptación de Dios por parte de la autora. Esta aceptación está intimamente unida a su curación psicológica. Su madrina ex-alcohólica le propone "rezar para aceptar la realidad que le ha tocado vivir" (pág.478). Un sacerdote la asegura "Dios cuida de ti" (pág.509). A Mary le resulta imposible creer que Dios se ocupe de ella, pero la madre Margaret, una religiosa, le explica: "Solemos ponerle a Dios la máscara de de quienes nos hicieron daño durante la infancia. Si nadie se ocupó de ti Dios te parecerá frío. Si te tiranizaban considerarás a Dios un tirano" (pág.553).

Frente al sentimiento de que los otros son los culpables, la religiosa sugiere a Mary "rezar para conocer los propios pecados", por ejemplo la vanidad intelectual (pág.566). Para aceptar a Dios sólo hay un requisito: No creerse Dios uno mismo. Derrotar ese ego implacable que nos lleva a considerarnos el centro del universo (pág.525). A pesar de sus dudas Mary experimenta el amor de Dios cuando comienza a rezar, y llega a la conclusión de que "la fe es una elección como cualquier otra" (pág.528). Una elección con la que correspondemos al amor que Dios nos profesa.

El libro no me ha parecido literariamente una maravilla; es demasiado largo y poco estructurado, pero considero que su lectura es útil para los escépticos y para todos aquellos que se consideran heridos por la vida