Kazán, perro lobo

Un perro de trineo huye y se empareja con una loba. Poco después la loba se queda ciega y Kazán ha de ser su guía. Una maravillosa novela de la naturaleza. Kazán ama y odia, confía, teme, manifiesta ternura y furia... Pareciera tener los mismos sentimientos de un ser humano. Los rodean los bosques con todo su misterio y sus contradicciones: su majestad, su paz, sus luchas sangrientas, sus silencios, sus rumores y sus estrépitos, sus aromas, su libertad y su soledad. Pero también los seres humanos intervienen en el relato, lo que contribuye a dar mayor dramatismo e interés a esta tierna historia.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007
245
978-84-261-3633-6
Valoración CDL
3
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4
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En sus novelas, Curwood muestra un conocimiento sobresaliente de los mundos que describe y refleja un gran amor a la naturaleza, a la que contempla con un cierto sentimiento de respeto religioso. Emplea un vocabulario sencillo, lleno de poesía y simpatía. Sus escenarios son selvas, praderas, majestuosos paisajes canadienses, y en ellos se desarrolla la vida de quienes afrontan los peligros de la naturaleza, sean hombres o animales. Su sentimiento hacia los hombres, arraigado por su conocimiento directo de algunos casos reales de malhechores acusados injustamente de serlo, es la piedad. De ahí que, aunque muestre comportamientos malvados, en sus novelas predominan los hombres rectos y nobles. Sus finales son positivos, y contrastan con los desenlaces duros y agrios de las novelas de su contemporáneo Jack London, como se puede apreciar con claridad en la popular Kazan, perro lobo, cuyo argumento es semejante, pero se desarrolla de modo menos bronco, que las historias de Colmillo blanco y de Buck en La llamada de lo salvaje.
En la descripción de los hábitos de los animales, a Curwood le complace subrayar su «inteligencia».