La dama de la furgoneta

En 1974, cuando Miss Shepherd y su furgoneta se instalaron definitivamente en el jardín de la casa de Alan Bennett, ya hacía varios años que ambas eran conocidas en el barrio. Tras algunos extraños encuentros, y después de que algunos gamberros comenzaran a atacarla, Alan Bennett le sugirió que pasara las noches en un cobertizo de su jardín. Aunque, afirma el escritor, él jamás se engañó pensando que su impulso obedecía a razones puramente caritativas; aquel sadismo le había perturbado demasiado, se pasaba el día vigilando a Miss Shepherd, y así no podía escribir. Y éste fue el comienzo de una convivencia que duraría quince años, hasta la muerte de la excéntrica, reservada y digna Miss Shepherd, una persona y una presencia muy reales, y con más de una identidad y una vida, como descubrió Bennett después de su muerte.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2009
93
978-84-339-7493-8

Traducida por Jaime Zulaika; Título original: The Lady in the Van, publicada en London Review of Books, 1989. Col. Panorama de Narrativa, nº 721

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Imagen de Pipa

Narrada en forma de crónica no continua, sino extrayendo los datos de un posible diario del propio autor. A veces pasan semanas, o meses o años en su relato. Queda la duda de si lo que narra es un suceso real o inventado. Mas me inclino por lo primero. ¿qué puede llevar a una persona a acoger en su espacio vital a otra? ¿Y más siendo una indigente? ¿Es siempre generosidad? ¿lo hace por interés?... La narración es verdaderamente original, curiosa. Extraña que dos personas tan distintas puedan tener aceptables relaciones de vecindad tantos años dentro del recinto de la casa (aunque sea en el jardín). El texto es corto, concreto, anecdótico. En conjunto creo que tiene ternura, humanidad, también dentro de los enfados y desencuentros... Alan Bennet no sé si es heroico o no. Pero tiene un gran sentido del humor (humor inglés). Lástima su tono burlesco hacia lo religioso que no entiende y de lo que apenas participa. Ella en cambio, que tampoco solía practicar, al final de sus días se prepara a su manera. Las cosas no son siempre lo que parecen. Y ella tenía una historia bien guardada en su corazón y, en parte, en su furgoneta. Fácil de leer, y entretenida.