La Dirección Espiritual

"Nadie es buen juez en causa propia" y menos todavía si de lo que se trata es de orientar nuestra vida más íntima. Necesitamos que alguien de fuera observe la jugada. Dios se sirve de esas personas para hacernos ver lo que quiere de nosotros. Así de sencillo. Así de grandioso.

 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2001
78

3ª edición

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