La espada y el bisturí

En la guerra de Corea, un capitán médico y el coronel-jefe de la unidad, cobarde y borracho, están enemistados. Coincidirán en el mismo campo norcoreano de prisioneros. El médico sabe que, cuando sean liberados, el militar le hará pagar sus enfrentamientos ante un Tribunal militar. Sólo cuenta con el apoyo del capellán católico de la unidad y el de la mujer que ama, que había ido a visitarle cuando ambos fueron hechos prisioneros.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1959
320
mkt000254551
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El argumento es el mismo que el de la novela "El motín del Caine", de Herman Wouk. El autor dibuja la figura de un comandante de unidad, despreciable y cobarde, y la de un oficial que le planta cara, para posteriormente ser llevado a juicio por rebeldía y traición. Slaughter tiene oficio haciendo este tipo de novelas y alterna los capítulos dedicados al juicio con aquellos dedicados a los hechos que dieron lugar al mismo. Comienza muy bien y sus personajes son convincentes, pero el final es algo forzado. Desmerece de cómo había ido la novela hasta ese momento.

Aprovecho para señalar que los sacerdotes católicos son personajes muy literarios. Desde que en "Kim de la India" Kipling introdujo a un sacerdote católico para tutelar la educación del joven Kim, muchos autores, frecuentemente no católicos, eligieron esa figura para introducirla en sus novelas. El protagonista no es católico, pero es el padre Tim quien ayuda al capitán médico Scott a afrontar las dificultades de la guerra y luego del campo de prisioneros, viviéndo ambos como una forma de servicio. Él presentará al médico y a la joven Kay Storey que se enamoran. Él, por último, entrega su vida en el campo de concentración.

Una novela entretenida sin más. Nos recuerda que Corea del Sur, república con una importante presencia de católicos y decimotercera potencia industrial del mundo, estuvo a punto que quedar bajo el dominio de China al terminar la Segunda Guerra Mundial.