La palabra heredada

La palabra heredada es la recopilación de las tres conferencias que Welty ofreció en la Universidad de Harvard, en abril de 1983, para inaugurar el ciclo dedicado a Wlliam E. Massey, Con un estilo cercano, directo, autobiográfico, la escritora nos acerca a su infancia, a su famlia y a sus primeras lecturas. Texto entrañable a través del cual comprendemos la gran gratitud que siente la escritora por su familia y por el amor al trabajo y al estudio así como a la literatura que aprendió de ellos.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2012
188
9788415130437

Traducción de Miguel Martínes-Lage

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Eudora welty, en este relato autobiográfico recoge los textos de tres conferencias que ofreció en la Universidad de Harvard, en 1983, para explicar sus motivaciones hacia la escritura, así como el origen de su forma narrativa. Está dividido en tres partes separadas por fotografías de su familia y de su infancia.

1.- Escuchar.

Desde pequeña, en su memoria quedaron grabadas canciones, duetos entre su padre y su madre, el sonido que se escapaba del gramófono, y los cuentos. Le leían cuentos la biblioteca familiar: Dickens, Scott, Robert Louis Stevenson, Edith Wharton, Thomas Mann, Mark Twain. Todos los cuentos para niños de Grimm, Andersen…

Aprendió a leer en casa. Para que la admitiesen en la escuela que había en frente de su casa, le recitó el abecedario a la directora.

Y pronto se dio cuenta de que en su casa se evitaba la mentira, las murmuraciones; se guardaban los secretos. Incluso los escuchados en conversaciones telefónicas.

Es necesario aprender a escuchar para poder “escuchar la propia voz del escritor”.

Escuchar el soplo del corazón. A los siete años se le detectó un soplo en el corazón lo que la llevó a pasar un invierno en casa rodeada de toda clase de lecturas. Desde su cama escuchaba la campanilla que marcaba los ritmos de la escuela. Miss Duling y otras profesoras dejaron honda huella en su memoria. Escuchar a la maestra leer en clase. Escuchar a la bibliotecaria con su expresión rígida -¡Silencio!

Su madre la presentó en la biblioteca y le dijo a la bibliotecaria: -“Eudora tiene siete años y tiene mi permiso para leer lo que quiera sea para niños o para mayores”.

Escuchar las diferentes maneras de predicar en las diferentes confesiones religiosas: “Nos criamos en el seno de una sociedad religiosa aunque mi familia no frecuentaba los domingos la Misa.” Le gustaba escuchar los sermones de los presbiterianos, los evangelistas, los anabaptistas, los metodistas, etc.

Escuchar las risas de hermanos, los relatos de terror de los amigos… los ataques de cólera.

2. Aprender a ver.

Los viajes en tren hacia casa de la abuela en Virginia Occidental. En su familia materna la mayoría eran habitantes de ciudad, abogados o predicadores, etc.

Su madre se quedó huérfana de padre. Acompañó a su padre al hospital donde murió de un ataque de apendicitis agudo a la edad de 37 años. Era la mayor de seis hermanos así que comenzó a enseñar en una escuela de montaña. Con el dinero que obtuvo pudo acceder a estudios nocturnos y poco a poco salieron adelante.

Llegó a Virginia occidental su padre, procedente de Ohio y rápidamente se casaron.

Escogieron para vivir Jackson en Mississippi.

Aprendió a fijarse en las diferencias del paisaje que recorría el tren desde Jackson a Virginia Occidental. Y a Ohio donde vivía la familia de su padre. Un ambiente agrícola.

3.- Encontrar la voz

Eudora Welty trata de explicar sus ideas sobre la técnica narrativa.

Siente la necesidad de justificar la crítica que su padre le hacía de la profesión de escribir: “La ficción huye de la verdad, y solo por esa imperfección ya se muestra inferior a los hechos en sí mismos. Si leer ficción constituye una pérdida de tiempo, ¿qué se puede decir de la escritura?” pág. 159

“Sentía la necesidad de retener una vida fugaz con palabras y con la fuerza suficiente para que me durasen en tanto en cuanto viviese yo.” Pág. 157

“Siempre fui mi propia profesora” pág. 158

“¿Mi verdadero tema narrativo? Las relaciones humanas.” pag. 161

“Escribir un relato o una novela sirve para descubrir una secuencia dentro de la experiencia de las causas y los efectos que conforman los acontecimiento0s de la propia vida de un escritor. Las conexiones surgen paulatinamente… Escribir relatos de ficción ha inspirado en mí un respeto cerval por todo cuanto desconocemos de una vida humana, y ciertos indicios acerca de dónde buscar las claves, de cómo seguir, de cómo conectar, de cómo encontrar, en medio de una maraña, una línea clara.” pág 166

“Mi literatura nace de una vida satisfecha, protegida. Una vida así puede ser, también, una vida colmada de retos. Y todo reto serio, ambicioso, surge ante todo de nuestro interior.” Pág 188