La quinta mujer

La placidez habitual de la ciudad sueca de Ystad se ve rota cuando, con cierto intervalo de tiempo, tres hombres aparecen salvajemente asesinados. Las víctimas levaban una vida sosegada y tranquila, dedicadas a la ornitología, el cultivo de orquídeas y la poesía, lo cual hace aún más incomprensible el casi insoportable sadismo de que han sido objeto. Durante la investigación del caso, el inspector de policía Kurt Wallander descubre que no sólo debe enfrentarse a un asesino de una temible inteligencia, que sin duda rivaliza con la suya, sino que éste parece guiarse por un sanguinario y turbio deseo de venganza. Cuando por fin la policía cree estar tras la buena pista, un nuevo asesinato da un vuelco a la investigación y provoca un motín entre la asustada población local.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2002
480
2005
635

Edición barata: 10.95 €

2006
481
2009
633
978-84-8383-534
  • Encuadernación: Rústica
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.4
Average: 3.4 (15 votes)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

15 valoraciones

Comentarios

Imagen de enc

Lo que realmente llama la atención de Mankell es la facilidad que tiene para escribir y para manejar los diálogos, prescindiendo de que lo haga bien o mal literariamente. No creo ni siquiera que procure hacer un producto lierario sino de entretenimiento. La fórmula es la misma que ya hemos visto en el inspector Maigret, Sherlock Holmes y tantos otros: El autor nos familiariza con el investigador, nos presenta su entorno y su aspecto humano y a continuación lo lanza a resolver una intriga más o menos complicada, más o menos interesante. En este caso me parece que se entrecruzan demasiados personajes, aunque todos bien dibujados. Me parece muy forzado el comienzo de la novela en Argel. Novela de entretenimiento, en suma, que no deja de aportar alguna reflexión de interés sobre la actualidad; en este caso sobre la violencia contra las mujeres en el ámbito del matrimonio o la pareja. La asesina recuerda como su padrastro impuso a su madre un aborto, privándola a ella de lo que más deseaba: tener una hermana. El título, como es frecuente, tiene poco que ver con el contenido.

Imagen de Azafrán

Novela policíaca que comienza con el relato del asesinato de una mujer, la quinta, que junto a cuatro religiosas, muere a manos de musulmanes fundamentalistas en la ciudad de Argel, en 1983. Los dos siguientes capítulos relatan el asesinato, en Suecia, de dos hombres, aparentemente pacíficos y amantes de los pájaros y las orquídeas respectivamente.
¿Qué conexión podría existir entre estos tres crímenes alejados geográficamente?
La búsqueda de esa conexión será la tarea que un equipo de policías, bajo de dirección del detective Kurt Wallander. Durante la investigación se descubrirán otros asesinatos y situaciones de maltrato a la mujer.
La tarea es difícil y el trabajo arduo. Wallander se desplazará por la geografía sueca y el lector descubrirá los bosques y lagos, la tierra rocosa y llegará a sentir la lluvia y el frío. La técnica narrativa de Mankell consigue transmitir todas estas sensaciones: realista y viva.
La actividad mental que el lector desarrolla encuentra su parangón en la actividad exhaustiva del propio comisario que no se da respiro y para quien la vida personal, familiar y afectiva parecen escurrírsele de las manos como el o los autores de los crímenes a quienes persigue.
La quinta mujer sirve además para comunicar al lector las reflexiones con las que su autor, Henning Mankell, explica el aumento de criminalidad en la sociedad sueca.
“Hablaba del bienestar sueco como de un tremedal bien camuflado. La corrupción era inherente al sistema.” Págs. 307-308
“Posiblemente necesitamos una sociedad distinta –opinó Martinsson-. Con menos contratos blindados y más solidaridad.” Pág. 291
“El gran problema es el gradual desplazamiento de lo que la policía y los tribunales consideran como delito. Aquello por lo que alguien fue condenado ayer, hoy puede considerarse una bagatela que la policía no tienen que molestarse siguiera en investigar. Y eso a mí me parece que es un insulto a la conciencia popular de la justicia, que siempre ha sido muy fuerte en este país.” Pág. 398
Pensamientos que pudieran muy bien aplicarse a la sociedad española en la que nos toca vivir y que son fruto del relativismo que subyace en el pensamiento actual. Todo vale; todo es consensuable.
Para aquellos que pudieran sentirse aludidos esta otra cita en la que el protagonista deja claro sus convicciones.
“Más tarde recordaría que, mientras esperaba, estuvo rezando una oración incesante y confusa a un dios en el que, en realidad, no creía” Pág. 459 El relativismo alcanza hasta la fibra más íntima del ser humana inmerso en un idearium social inestable. No se sabe muy bien a qué agarrarse. Y de esta guisa, el bien y el mal son un algo confuso y ambivalente, difícil de juzgar e imposible de corregir aún cuando pueda dar como fruto el asesinato. Y así se podría concluir que el hombre –o la mujer- son víctimas expiatorias de un pensamiento, que ya no sustenta una ley que le proteja. Un pensamiento laberíntico en el que no se llega a distinguir el objeto real de las múltiples imágenes deformadas por innumerables espejos, cóncavos o convexos, colocados a la conveniencia del que detenta el poder, ya sea una persona o un grupo de presión o lobby.
En esta novela, Kurt Wallander acompaña a su padre en un viaje a Roma, cuna del catolicismo, poco antes de su fallecimiento. El detective ofrece al lector la impresión que produjo ver a su padre contemplando la Capilla Sixtina:
“Fue como ver a un anciano dirigir una oración sin palabras directamente al cielo.” Pág. 32
Tras la muerte de su padre, se plantean qué hacer:
“-No hablaba nunca de la muerte –dijo ella-. Si la temía o no, no sabría decirlo. Tampoco dijo dónde quería ser enterrado. Pero sí que quiero que venga un sacerdote.” Pág. 138
Novela de acción que también deja lugar a la reflexión del lector.

Imagen de tajamata

La supuesta asepsia nórdica y la frialdad de los habitantes de esas tierras es un bulo que se rompe con este libro-y en general con toda la obra del autor-. La brutalidad latente de una sociedad teoricamente perfecta sale a la luz en cada página. Los protagonistas se dejan llevar por la vida,pero en algun momento se rebelan y piensan hacia donde va su sociedad y el mundo en general. Wallander no cree en nada,por lo que la deseperación se asoma a su vida,pero hay un trasfondo de optimismo,muy oculto en la obra del autor:existe la bondad.

Imagen de wonderland

Es esta la primera novela de Henning Mankell editada en España. Dentro de la novela policíaca, este autor es desde hace tiempo uno de los escritores suecos contemporáneos más admirados en su país y, desde hace poco, uno de los más leídos en toda Europa. Y es que, con la serie de libros protagonizada por el inspector Kurt Wallander -entre los que se incluye "La quinta mujer"- ha alcanzado ya la cifra de un millón de ejemplares. Los relatos están situados en Suecia, su país natal y denuncia el nuevo estilo de violencia que se ha desarrollado en estos últimos años: una violencia cruenta y por intereses materiales. Su descripción de personajes es intachable. Traducido a varios idiomas, entre ellos al japonés, los lectores de lengua española también merecían disfrutar de la refinada astucia de este detective que, literalmente, nos viene del frío.

Imagen de mgarregui

Novela policiaca en la que, además de muertos e intriga, se mezcla un buen desarrollo de perfiles psicológicos. Mankell escribe bien, aunque quizá para el lector hispano se haga un poco frío en sus descripciones, y parco con sus frases cortas. HAy que leer entre líneas para descubrir sentimientos, anhelos y deseos, que no dejan de estar latentes en el texto.