La vuelta de Don Camilo

En esta segunda entrega de la popularísima serie creada por Guareschi continúan las desternillantes aventuras y desacuerdos entre don Camilo, párroco pueblerino de los de antaño, y Peppone, el alcalde comunista de Brescello, un pueblecito italiano que vive los rigores y esperanzas de la posguerra. Los dos hombres son testarudos e inflexibles en sus posiciones ideológicas pero coinciden allí donde la nobleza del sentimiento junta las manos que momentos antes esgrimían la ferocidad del puño.
 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2004
560
Valoración CDL
4
Valoración Socios
3.8
Average: 3.8 (5 votes)
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En 1950 Italia tenía recientes los recuerdos de la Sgunda Guerra Mundial. En un momento de la guerra habían surgido grupos guerrilleros -muchos de ellos comunistas-, que habían contribuído a la derrota de los fascistas y los alemanes. Este hecho supuso un empujón para el Partido Comunista Italiano cuando terminó la contienda.

Los comunistas miraban a Rusia como un faro de esperanza y de justicia social. Su política era anti-religiosa, anti-clerical, y veían en la Iglesia católica un aliado del capitalismo. Los católicos no lograban comprender esta agresividad innecesaria y votaban al Partido Demócrata-Cristiano. Estos dos grupos van a coincidir en la pequeña localidad de Brescello, en la Bassa al norte de Italia; una llanura a orillas del río Po. En el libro los clericales están representados por el párroco don Camilo y los comunistas por el alcalde Peppone.

Hay un tercer grupo compuesto de un solo individuo: el Cristo del altar que comprende a todos, sonríe, dialoga con el párroco y en ocasiones reprende sus enfados. Los habitantes de la Bassa son obstinados y hacen sufrir a Don Camilo. Él es un hombre rudo, que en ocasiones pierde la paciencia y suenan las bofetadas. Resulta atractiva la unión en el mismo personaje de un carácter elemental y una fe de niño. Don Camilo no tiene adversario a su altura más que el alcalde Peppone. Los dos son fuertes y se dirigen las palabras más duras, pero luego colaboran movidos por su buen corazón.

En la introducción, Giovanni Guareschi se describe a sí mismo como un producto de la Bassa. Se dice que una de las características de la humildad es saber reírse de uno mismo. El autor nos entrega sus relatos en clave de humor, que en ocasiones no excluye el drama. Los relatos de Guareschi son entretenidos y didácticos. Fáciles de leer, ya que el libro se compone de una serie de historias que pueden leerse poco o poco. Un ejemplo más de como un periodista pueden ser estupendo escritor.