Los Bancos de Alimentos

En este libro se recoge el origen, la expansión y el crecimiento, de los Bancos de Alimentos, y se centra en su actividad en España al cumplir 25 años de actividad solidria.

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Este libro recoge el origen, la expansión y el crecimiento, de los Bancos de Alimentos (BA), y se centra en su actividad en España, siguiendo el ideario humanitario desde su creación en EEUU por John Arnold van Hengel, fallecido el 2005. Se publica al cumplir los 25 años de BA en Madrid: una edición destinada preferentemente a instituciones públicas y privadas, colaboradores y voluntarios.

Buena parte de los ciudadanos hemos conocido algunas de sus actividades como la recogida de alimentos en supermercados y por campañas específicas con buenos resultados, porque sigue habiendo mucha generosidad. Viene a ser un memorándum que muestra con amplitud y profundidad el mapa de su desarrollo, sus objetivos, y el ideario que mueve a sus miles de voluntarios.

Esta obra puede calificarse como el Libro Blanco de la pobreza, y así dice el subtítulo «Contra el hambre y el despilfarro», aunque es más real y positivo reconocerle como el Libro Blanco de los Bancos de Alimentos, en España y sus relaciones internaciones. No se trata solo de hacer un mapa de la situación de la pobreza sino de hacer una llamada a la responsabilidad de los gobiernos, las instituciones y sobre todo de las personas. Los capítulos tratan de las Nuevas formas de solidaridad, la Expansión en América, la Solidaridad también en Europa, la Bases para el desarrollo en España, los Bancos en España, y el Banco de Alimentos de Madrid, al que pertenece el autor, así como el Crecimiento y Consolidación. Termina con una serie de Anexos muy interesante para avalar la política de los Bancos de Alimentos.

Los cuadros con datos y gráficos dan idea de la envergadura de esta gran labor de solidaridad internacional. Si nos fijamos en Madrid sobre los datos -sólo en la década del 2000- vemos que han recibido y distribuido más de 60 millones de kilos de alimentos, beneficiando a más de 900 entidades benéficas, y atendido a más de 300 mil personas. Los alimentos proceden en su mayoría de las industrias de alimentación y otras, siendo seguidas por las colectas que no cesan de crecer.

Ante un enfermo la medicina tiene que hacer un buen diagnóstico (difícil tantas veces), para pasar después a los medios y medidas más convenientes para la curación, lo cual es un asunto prudencial porque hablamos de personas. Ahora bien, difícilmente se logrará la curación sin una visión humanista de los enfermos, es decir, hay mucho más que técnica, cosa que saben bien los buenos médicos.

Pues bien, los Bancos de Alimentos funcionan porque más allá de los datos, de las carencias, o del despilfarro, tienen una visión humanista de la pobreza y del hambre. Y esto no siempre está presente en instituciones oficiales, internacionales o altruistas, tantas veces deudoras de una visión reductiva del hombre cuando no materialista y pesimista. Si no se tienen claros los principios de antropología, de ética y de religión, la curación será escasa por muchos datos y reuniones que se lleven a cabo. Por eso los Bancos de Alimentos, tal como se aprecia en esta importante obra sobre la vida que palpita en las acciones llevadas a cabo por sus trabajadores y cientos de voluntarios, son eficaces en paliar el hambre, consolar a las personas, y transmitir una buena esperanza.