Los Siete Pilares de la Sabiduría

Memorias de guerra del Coronel Lawrence –Lawrence de Arabia-, que coordinó la insurrección de las tribus árabes contra el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. La rebelión se dirigía a colaborar en el esfuerzo bélico de Gran Bretaña y Francia contra Turquía, aliada de los Imperios Centrales, pero Lawrence fue capaz de presentársela a las tribus como una aspiración nacionalista frente al dominio de los turcos. Bajo la autoridad formal de Feisal, hijo de Hussein, emir de la Meca, Lawrence vivió con las tribus entre los años 1916 y 1918 y se esforzó por comportarse como un árabe más. Sus cabalgadas eran las más esforzadas y sus sacrificios correspondían a las durísimas condiciones de vida en la Península Arábiga. En estas circunstancias el espíritu de Lawrence se va rompiendo y aflora un desprecio hacia sí mismo y su papel en la guerra, ya que sabe que está engañando a los árabes. Terminada la guerra el autor rechazó todo reconocimiento en protesta por el incumplimiento de las promesas realizadas por Gran Bretaña a las tribus y al Cherife.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007
930

Publicado en 1935.

2017
944
978-84-666-6233
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“Los Siete Pilares de la Sabiduría” es el título que Lawrence había elegido para un libro anterior que no llegó a publicar y lo utiliza para estas memorias de guerra. Nada que ver por lo tanto con la sabiduría, ya que el autor reconoce que la guerra es la acción más necia en la que pueden embarcarse los pueblos. Posteriormente Lawrence publicó un extracto de este libro, limitado a las acciones de guerra, y esta vez lo tituló “Rebelión en el desierto”, que se acerca más a su contenido real. En “Los siete pilares…” aprendemos las diferencias existentes dentro del mundo islámico, ya que no es lo mismo un árabe que un turco, un egipcio que un druso, un campesino de Irak que un comerciante en Beirut o un beduino del desierto. Les unen la religión y la lengua y les separa la forma de vivir. Árabes propiamente son los nómadas del desierto de Arabia o Hejaz, los cuales estaban marginados en el mundo islámico. Les asistía un único privilegio: ser los custodios de los lugares santos del islamismo, la Meca y Medina. El libro nos ilustra sobre las condiciones físicas y climáticas de Arabia, que no es toda desértica y presenta rincones de gran belleza. Nos habla, por último, del propio Lawrence. El autor hace repetidas referencias a la homosexualidad y el traductor anota que se sospecha que en 1911, en las campañas arqueológicas en las que Lawrence intervino, mantuvo relaciones homosexuales con un porteador llamado Ahmed y que es citado en esta obra. De una homosexualidad no aceptada puede proceder la insatisfacción y el desprecio del autor respecto de sí mismo, y el afán de mostrarse como el más duro y arriesgado de sus compañeros árabes, lo que le proporciona un liderazgo entre ellos que tampoco desea.