Lucy Gayheart

El padre de Lucy Gayheart, relojero y director de la banda municipal del pueblo de Haverford, ha costeado con ilusión y esfuerzo la educación musical de su hija en Chicago. Ésta es una joven sensible, impulsiva y brillante que empieza a ganarse la vida dando clases de piano. Un día le surge la oportunidad de acompañar al famoso barítono Clement Sebastian, un hombre mucho mayor que ella y algo cansado de la vida, pero a quien el contacto con la juventud parece traer una nueva y melancólica primavera. La diferencia de edad y posición, y sobre todo de experiencia, no impide a Lucy aferrarse a una promesa luminosa que está convencida de que acabará haciéndose realidad... aunque pare ello tenga que renunciar a Harry Gordon, que ha sido su pretendiente desde la infancia. Publicada en 1935, es una de las últimas novelas de Willa Cather.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2008
221
978-84-8428-417-8

Traducción de Catalina Martínez Muñoz

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Imagen de JOL

Lucy está viva sobre todo en la persona de su pretendiente Harry Gordon, y a pesar de sucesos difíciles de entendr y de asimilar. Lucy aparece como el ser más impacinete, vivo y feliz que ningún toro podrá jamás alcanzar, piensa Gordon en ausencia de ella. Unas huellas en las losas de cemento junto a la casa evocan su enorme vitalidad, su alegría contagiosa, su capacidad de sermbrar juventud a su alrededor. Sea a su pretendiente Harry, a los amigos y amigas del pueblo, o la gran tenor Clement Sebastián, que se ve arrebatado por esa juventud, y del que Lucy se enamora limpiamente. La contraposicion entre la vida del campo y de la ciudad, siempre presente en las obras de Willa aparece aquí con maestría. Una vez más su conocimiento del alma famenina y su maestría para describir sentimientos, afanes y propósitos es magistral. Un pero para la vida  personal de la autora llevada precisamente por esa sensibilidad.

Imagen de Azafrán

Ambientada en el pueblo de Haverford, a orillas del río Platte, los desplazamientos que los protagonistas hacen siempre siguen la línea del ferrocarril: Omaha –primera capital del estado de Nebraska-, las ciudades de Chicago hacia el este y Denver hacia el oeste.
Tras haber terminado la lectura inquietante y melancólica, el lector se pregunta quién es el protagonista de esta novela. Acaso la joven Lucy Gayheart, para quien la vida es un sobresalto, una cascada de sentimientos desbordantes provocados por lo más nimio, o el joven fuerte y temperamental Harry Gordon.
La historia teje un tupido entramado de sentimientos encontrados dentro de la familia de Lucy: admiración, cariño y envidia, generosidad y egoísmo…
Fuera de la familia, las amistades, participan de esos mismos sentimientos contradictorios. El más amigo de Lucy, Harry, su novio desde la infancia y cuya petición de matrimonio Lucy rechaza violentamente, terminará siendo la causa de su muerte. Harry vivirá una condena a cadena perpetua por haber odiado a Lucy, por haberla castigado con su indiferencia, por no haberla auxiliado…
Willa Cather, maestra del relato, maneja perfectamente las dosis de sentimientos encontrados y sumerge al lector en un mundo tan complejo como la vida misma.
El ritmo de la novela no decae apoyado en un triángulo amoroso del que participa un cantante de ópera, Clement Sebastián, a quien Lucy acompaña al piano. Un hombre maduro, cuya vida recupera el calor y la luz con la llegada de la joven pianista.
Contrapone la vida tranquila de un entorno familiar y rural a la excitación de la vida de los artistas en las grandes ciudades.
En algún momento, la joven impulsiva parece verse dominada por su exceso de sentimentalismo y pudiera crear en al lector confusión ante la carencia de capacidad para controlar la propia vida. Por esta razón no parece adecuada para adolescentes. Pero leída en la madurez puede resultar muy agradable.