Madre Teresa de Calcuta

Este libro pretende ofrecer un retrato objetivo y riguroso de la Madre Teresa de Calcuta, valorando, más allá de la ayuda real que pudo proporcionar a pobres y enfermos, su actitud frente al voluntariado y su coraje, entrega y habilidad para llegar a la conciencia de millones de personas. Fascinada por su personalidad, la autora pretende impulsar una reflexión más profunda sobre la imagen y el papel espiritual de la Madre Teresa, sin dejar de señalar algunos posibles aspectos conflictivos que, sin embargo, no restan en nada la enormidad e importancia de su figura y obra.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2004
319
978-8425420672

Subtítulo: más allá de la imagen

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Anne Sebba escribió este libro para intentar clarificar la figura y la misma obra de la Madre Teresa, para recabar datos pretendió hablar con todo tipo de personas: "mé-dicos, monjas, directores de organizaciones benéficas y voluntarios hasta antiguas Mi-sioneras de la Caridad" (pág. 15) y muchas otras personas, algunas de las cuales han querido permanecer anónimos ("Otras personas, tanto admiradoras como detractoras, aceptaron verme con la condición de que no las identificara" pág. 18), pero dando unas opiniones de mucho peso para la autora.
Sin embargo, las fuentes directas son muy raras y la autora consciente de esta tremenda laguna sale al paso, diciendo que "cuando empecé a preparar este libro en 1994 me enfrenté al problema de cómo haría para recabar información sobre la Madre Teresa y las Misioneras de la Caridad. Enseguida topé con una gran desconfianza pare-cida a una verja de hierro que encerraba una organización ya de por si hermética" (pág. 18). Esta opinión contrasta claramente con las de tantos otros que han escrito amplias biografías de la Madre Teresa y de las Misioneras de la Caridad y en las que no han manifestado encontrar ninguna dificultad para hablar con nadie ni para consultar docu-mentación. El resultado de unas fuentes tan manipuladas es un libro tremendamente crítico, claramente enfrentado con la Madre Teresa y su Obra; partidista en muchos ca-sos y casi nunca objetivo.

El segundo problema que condiciona a la autora para escribir este libro objeti-vamente es su posición personal. Es judía, aunque en el libro nunca se muestra como practicante o judía, ni tampoco parece conocer bien el ambiente religioso judeo-cristiano. Tiene una visión de la religión ambigua, en las que todas las creencias tienen el mismo valor: "Me costaba aceptar la certeza en cualquier religión" (pág. 19) y por lo tanto no entiende la fe, es tremenda racionalista y humana, en el sentido de que lo so-brenatural no existe, para ella no tiene sentido, por ejemplo, que las Misioneras de la Caridad dediquen largas ratos a la oración y que está práctica sea prioritaria: más bien parece atea o agnóstica. Feminista, no en el sentido de defender la feminidad o la digni-dad de la mujer, sino de un feminismo rebelde, enfrentado con cualquier posición en la que la mujer realice libremente tareas que a la autora le parecen sin sentido, como dedi-carse por entero a actividades de servicio o renunciar por un bien superior a la materni-dad. En este sentido no entiende la obediencia y no distingue un superior religioso de un líder. La vocación, llamada de Dios, la concibe como el fruto de un tipo de educación y degradante para la persona: "A Agnes la educaron para creer que una vocación era una señal de la voluntad de Dios y, si la llamada para servir a Dios era lo suficientemente insistente, uno no debía ignorarla, aunque eso implicara no solo marcharse de casa, sino también el celibato y la negación de su propia esencia como mujer. A los diecisiete años pudo tomar la decisión porque le habían inculcado que la castidad, para aquellos que la mantienen, es una gracia especial, es la gracia pura" (pág. 41). La descripción que da de la vida religiosa está llena de ironía y piensa que ya se ha superado una visión mística anticuada, dando paso a unas nuevas religiosas que realmente las concibe más asistentes sociales que personas entregadas a Dios (pág. 183) .No entiende la santidad ni a los san-tos (pág. 117), ni el sentido del dolor y del sufrimiento (pág. 204-5).
En otra línea, y este es un punto clave para poder entender a la Madre Teresa, considera el aborto como un derecho de la mujer (pág 121, 216-217; entre otras), es defensora de los programas de planificación familiar y contracepción (pág. 218-9)y del uso del preservativo (pág. 223). Se apunta a revisar toda la moral católica de la sexuali-dad, considerando que está trasnochada y es degradadora para la persona.
Todo esto hace que realmente no se llegue al personaje y que la obra sea alta-mente descorazonadora para quien haya pretendido buscar en ella una biografía de una de las grandes figuras mundiales del siglo XX

El libro está dividido en dos partes: la primera que comprende 8 capítulos es una biografía de la Madre, mientras que la segunda, dividida en 5 capítulos, pretende ser un análisis de los ataques dirigidos a la Madre Teresa y su Obra,: más que un análisis es una justificación partidista de esos ataques. Se cierra con un epílogo en el que se narra su muerte, exequias y la elección de su sucesora y una valoración de conjunto. Las pa-labras finales no dejan de ser significativas de la superficialidad con que la autora ha abordado al personaje, prescindiendo de todo elemento sobrenatural: "La Madre Teresa inspiró a muchas de las personas con las que se relacionó, no porque pronunciara ser-mones impactantes, sino porque mostraba una manera, no siempre eficaz, de usar el poder del amor como fuerza para curar y redimir. Pese a todas las críticas que suscitó, la Madre Teresa dio a miles de personas la oportunidad de expresar su amor por sus con-géneres". (pág. 302).

Breve examen del contenido de los capítulos:
Capítulo I. Los orígenes. Sitúa históricamente a Albania y el contexto histórico y geográfico de la Madre Teresa. Da una visión de la vocación y de la entrega a Dios ex-cesivamente humano.
Capítulo II. Los misioneros. Historia de la evangelización de la India, desde San-to Tomás a la acción de los Jesuitas y San Francisco Javier. Escrito en un tono desenfa-dado, sin llegar al fondo y dejando entrever que se trataba de ganar prosélitos sin más. Pone en tela de juicio la actividad misionera de la Iglesia y sin citar fuentes concretas, dice que para muchos esta actividad, no solo de la Iglesia católica sino también de otras confesiones, tendría que limitarse a dar ejemplo trabajando bien y con eficacia (pág.50). En este capítulo se incluye toda una larga digresión sobre Mary Ward fundadora de la Orden de Loreto (en la que primeramente profesó la Madre Teresa), a la que ensalza sobre todo por haber "forjado un nuevo papel para las mujeres de la Iglesia, desafiando la jerarquía masculina de Roma" (pág. 51).
Capítulo III. La llegada. Sus primeros años en la India. Aparte de los detalles re-petitivos de falta de visión sobrenatural hay una buena descripción de todos los horrores de Calcuta.
Capítulo IV. Los primeros ayudantes. Los inicios del trabajo y los colaboradores iniciales. Un buen capítulo, pero deslucido por algunas opiniones presentando a la Ma-dre Teresa como desinteresada de la curación de los enfermos o de la medicina y dando una visión de ella excesivamente espiritualista.
Capítulos VI-VII-VIII. Estamos ante tres capítulos tremendamente críticos, con una visión muy humana de la labor de las Misioneras, dando a entender que la humildad de la Madre es pura apariencia, que realmente controlaba todo, que estaba al frente de todo y sin ella no se hacía nada, que buscaba el reconocimiento, el aplauso y la devo-ción de todos. Se extiende especialmente en la importancia de los contactos internacio-nales que fue fomentando como manera de engrandecer su poder. Insiste en su manejo de los medios de comunicación, que le apasionaban los viajes, las recepciones. Dedica también mucho espacio a hablar de las cantidades enormes de dinero que utilizaba sin ningún control, de cómo se llevaba la mayor parte de los fondos que otras organizacio-nes (ONG principalmente) con una mayor profesionalidad no podían acceder a ellos. El último capítulo está dedicado a describir con detalle el programa de la TV inglesa emi-tido el 8 de noviembre de 1994 altamente calumnioso y difamante, sin que quede nada claro si ella está en contra o no de las opiniones y afirmaciones que allí se hicieron.
La segunda parte del libro es farragosa y pesada, aunque esté plagada de citas y de encuentros con personajes variados vuelve sobre temas que ya ha ido explicando en la primera parte. En algunos momentos, sus descripciones de la Iglesia rayan en lo có-mico como es el caso del Vaticano II (pág. 181-182), la canonización de San Josemaría y las canonizaciones en general (pág. 278-279), las religiosas postconciliares, etc. Me-rece especial mención el ataque a las adopciones de niños (pág. 214 y ss) que la Madre Teresa patrocina como remedio paliativo del aborto y como ya se ha explicado prefiere que las mujeres aborten o se hagan campañas serias de control de la natalidad, ya que la adopción presenta según ella, muchos problemas culturales y de desadaptación para el niño.
En resumen un pobre libro describiendo a una persona y a unas actividades que no es capaz de entender ya que el prejuicio es cristal que todo enturbia y hace ver dis-torsionadamente.