Madrid de corte a checa

Narrada a través de los ojos de un joven falangista madrileño, esta novela, con tintes autobiográficos, se divide en tres partes:

En la primera, «Flores de lis», se narra la desaparición de la monarquía tras las elecciones municipales de 1931, ante la previa desidia y frivolidad de los que se supone deberían haber sido sus más acérrimos defensores.
La segunda parte, «Himno de Riego», se inicia con la proclamación de la república, una república esperanza de muchos y pesadilla de otros. Las familias distinguidas alargan sus veraneos en su «exilio» en Francia a la espera de acontecimientos que aclaren la situación del país. Es en esta parte en la que el propio autor se retrata en el momento en que, junto a otros como Rafael Sánchez Mazas, Dionisio Ridruejo o el propio José Antonio, se redacta el himno de Falange, el Cara al Sol.
La tercera parte, «Hoz y martillo» transcurre durante los años 1936 y 1937; se narran los avatares de los distintos personajes, envueltos en la sinrazón de una ciudad irreconocible en la que la violencia y la barbarie campan por sus respetos.
La trama, además, se ve aderezada con la humanidad y la cercanía de una historia de amor que consigue dotar de calidez, vivacidad y dinamismo a la obra.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2001
0
2006
390
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.666668
Average: 3.7 (9 votes)
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Género: 

Comentarios

Imagen de Lola

La reedición de esta novela ha suscitado polémica en los ambientes literarios españoles; una polémica poco original que viene a dar vueltas sobre una cuestión que se repite cíclicamente: ¿las ideas políticas de un autor definen su calidad literaria?
Esta novela entraría dentro de la etiqueta, tan valorada por muchos escritores de izquierda, de literatura comprometida, pero de derechas. El autor, famoso aristócrata, embajador y militante falangista, no abandona en la redacción de esta obra su ideología. Foxá terminó de escribirla en 1937 y la publicó por vez primera en 1938, esto es, en plena guerra civil española. Pretender condenar o valorar esta novela sólo por los ingredientes políticos, muy marcados y, a veces, muy viscerales, sería un triste caso de sectarismo.
Siguiendo las peripecias vitales y amorosas de José Félix Carrillo -intelectual y político muy relacionado con las figuras de su tiempo-, Agustín de Foxá nos muestra la vida madrileña de unos años con gran atractivo tanto para la historia como para la literatura. La novela se divide en tres partes, siguiendo una evolución cronológica. En la primera, Flores de Lis, el contexto es el desgaste de la monarquía y el auge de los movimientos políticos contrarios al estancamiento de una burguesía aristocrática, más pendiente de las formas que de las cuestiones sociales. Foxá adopta un tono de crítica contra una manera periclitada de entender la política. La segunda parte transcurre durante el advenimiento y la llegada de la República y lleva por título Himno de Riego. José Félix es partidario de la República, lo que le lleva a enfrentamientos incluso con los miembros de su familia. Pero poco a poco las ilusiones desatadas empiezan a desvanecerse. La falta de coherencia de los políticos obliga a una radicalización de las posturas. José Félix se acerca a los ideales de los falangistas.
La tercera parte es la más política de todas. Hasta este momento el autor ha intentado mostrar, casi objetivamente, un fresco realista, con tintes esperpénticos y barojianos, de una sociedad madrileña de señoritos bien e intelectuales de izquierdas. Pero en esta parte, La hoz y el martillo, el autor se inmiscuye completamente en la novela, multiplicando las intervenciones ponderativas y los juicios de valor, muchos de ellos despectivos hacia los que no comulgan con sus ideas. Esta tercera parte, la más apasionada y crítica, es quizá la más floja. Faltó al autor (no era fácil, por las circunstancias personales y sociales) distanciarse de los hechos.
Dejando a un lado polémicas partidistas, hay que intentar leer Madrid de corte a checa como lo que es: una novela apasionante, en la que se mezcla sabiamente la ficción con la realidad, en la que se retrata el terror de una guerra, la instauración de la injusticia como ley, el peso de las desilusiones, y los odios y enfrentamientos estériles. Una vez más: una cosa es la ideología y otra es la calidad literaria.
Adolfo Torrecilla