Más trabajo para el enterrador

Un nuevo caso criminal para el carismático detective Albert Campion. Este aristócrata, que está a punto de marcharse a las Indias para convertirse en gobernador de una isla, decide cambiar de destino cuando le piden que se haga cargo de un extraño caso: al parecer, una de de las hermanas de la célebre familia Palinode ha sido envenenada o, al menos, eso dicen las amenazadoras cartas anónimas que ha estado recibiendo su médico de cabecera. Las investigaciones llevarán a Campion hasta Apron Street, un microcosmos repleto de nobles excéntricos venidos a menos, ataúdes desaparecidos, mejunjes repelentes, certificados de defunción falsificados y enterradores con demasiada pasión por su trabajo. Así, el detective se verá inmerso en una maraña de misterios y peligros que pondrá a prueba toda su capacidad deductiva.  

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2018
336
978-84-17115-60

Traducción de Antonio Padilla 

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Novela policíaca, ambientada a principios del siglo XX en Londres, una ciudad siempre apropiada para las grandes novelas de misterio. La autora es Margery Allingham (1904-1966), contemporánea de Agatha Christie y de Iris Murdoch, a las que llegó a cautivar con sus relatos y con su personaje más genuino, el detective Albert Campion. De ella, afirmó A.S.Byatt, “De entre todas las reinas del crimen, M. Allingham es, sin duda, la que mejor sabía contar historias”. Esta obra, publicada por primera vez en 1948, es un magnífico modelo de novela de detectives y forma parte de las diecisiete novelas y veinte relatos producidos por la autora que tienen a Campion como protagonista.

En esta ocasión, la trama se centra en la vida de los Palinode, una excéntrica familia de la alta sociedad, pero ya venida a menos. Su residencia, una enorme casa señorial situada en la londinense Apron Street, es el fiel reflejo de la decadencia de la familia y del propio barrio donde suceden los hechos. Una de las hermanas, Ruth, muere envenenada y el inspector de policía Charlie Luke debe hacerse cargo de la investigación. Una muerte inusual, unida a otros crímenes y sucesos delictivos, hace que el caso se complique y deben pedir ayuda al célebre Albert Campion, un inteligente aristócrata, sagaz y metódico, que cuenta siempre con la inestimable colaboración de su sirviente Lugg. Tanto la casa señorial como el exclusivo barrio de Apron Street van cobrando protagonismo en una trama donde nada es lo que parece: las falsas apariencias, la falsificación de documentos, las identidades ocultas, los extraños sucesos, que se van sucediendo para dar más misterio a un argumento cada vez más complicado.

Como ya destacaron sus contemporáneos y la crítica literaria posterior, el estilo de la autora es magnífico. En el aspecto formal, no se trata de una novela de detectives convencional porque el discurso supera todas las expectativas con un vocabulario rico y preciso, una sintaxis compleja y cuidada con continuas referencias y citas de obras literarias famosas, junto con unas magníficas descripciones de espacios y de personajes. Así Apron Street, envuelta en tintes románticos, se convierte en un microcosmos, arquetipo de un momento de esplendor que se ha diluido con el paso del tiempo. En definitiva, se trata de una novela ingeniosa e irónica que hará reflexionar al lector sobre la naturaleza humana y los resortes que siempre mueven el mundo.