Memorias políticas

Desde su juventud Eugenio Vegas Latapié (1907-1985) sintió la vocación de dedicarse a la difusión del Derecho Público Cristiano. Su tésis era que la derecha -fundamentalmente la monárquica- debía tener una base intelectual y doctrinal que sirviera de base en sus actuaciones políticas.

Con este fin fundó una asociación cultural y revista con el título de Acción Española. Ésta iba dirigida a difundir el pensamiento tradicionalista, antidemocrático y anti-revolucionario. Con él colaboraron intelectuales como Ramiro de Maeztu, Victor Pradera, Pedro Sáinz Rodriguez, Eugenio Montes o José María Pemán. Con la misma finalidad dirigió el diario La Epoca.

Enemigo de la IIª República, en ese periodo se relacionó con los principales políticos de derechas. Fue monárquico de don Juan, aunque tuvo la intuición de no militar en ningún partido político.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1983
321
84-320-5686-3

Subtítulo: El suicidio de la Monarquía y la Segunda República.

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El primer volumen de la Memorias políticas de Eugenio Vegas Latapié lleva el subtítulo de El suicidio de la Monarquía y la Segunda República. El autor denuncia que los gobiernos de la Monarquía, por debilidad, se habían vuelto tolerantes con las ideologías antimonarquicas y no tenían empacho en codearse con los enemigos de Alfonso XIII. Por su parte la aristocracia y las clases altas habían abrazado el liberalismo para dedicarse a los negocios. Todo ello hizo posible un ambiente popular republicano y de izquierdas.

El autor habla de la pobreza ideológica de los monárquicos. Discrepa de aquella sentencia según la cual "cada pueblo tiene el Gobierno que se merece" y afirma que es el Gobierno el que configura el pensamiento del pueblo. La conclusión es que un pueblo necesita líderes. Evoca las figuras del que fue Presidente de Ecuador, García Moreno, y del Canciller austriaco Dollfuss, ambos católicos, que habían sido asesinados en el ejercicio de sus funciones. Los mentores ideológicos de Vegas son tradicionalistas: Menéndez Pelayo, Donoso Cortés, Vázquez de Mella y Jaime Balmes. En el exterior admira al francés Charles Maurras y su nacionalismo integral.

Si la primera intuición de Vegas es correcta: la necesidad de formar intelectualmente a los políticos de derechas, la conclusión ya no lo es tanto: la monarquía como única forma de gobierno admisible y el rechazo de la democracia. Consecuencia de ello fue que, durante la IIª República, Acción Española y los monárquicos se mostraran opuestos a la CEDA, grupo mayoritario de derechas, y a su órgano de expresión El Debate, porque éstos aceptaban la República.

Vegas señala como la República había dejado de ser un régimen democrático. En 1934, cuando la CEDA obtuvo cuatro Ministerios en el gobierno de Alejandro Lerroux, los socialistas inspiraron un levantamiento general que fue sangriento en Asturias. Las penas impuestas a los revolucionarios fueron irrisorias y culminaron con un indulto. Impresiona leer cuando el autor recuerda a determinadas personas, hombres o mujeres, sacerdotes o laicos, políticos u hombres de la calle, la observación de que "sería asesinado meses más tarde".

Para Vegas durante la República no hubo autoridad, justicia, ni orden público, y ello provocó una larga y sangrienta Guerra Civil. El libro se lee fácilmente. Para interesados en la historia de España.