Mi idolatrado hijo Sisí

Cecilio Rubes es un fabricante de bañeras cuarentón, superficial, deprimente, frívolo y egoista, que no tiene ningún amigo, no ama realmente a su mujer y solo de acuerda de Dios en los peores momentos. A la hora de educar a su único hijo, Sisí, solo le guía el deseo de que "sea feliz", de que no le falte de nada. No le importa ninguna otra cosa que pudiera este hacer, aunque le perjudique. La disciplina con la que los Sendín, familia vecina, -prototipo de la familia unida y numerosa de clase media y contrapunto a la propia familia de Cecilio- educan a sus hijos, le parece ridícula, innecesaria. Al fin y al cabo, repite siempre, "la educación es para los pobres". Y esto marcará su actuación y su vida.
Así, Sisí, se convierte en un joven caprichoso, maleducado y también egoista. Pero la vida le irá mostrando en toda la absurdez en la que está sumido.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2011
375
978-84-233-4415-4

Este título se editó hace cincuenta años

Col. Ancora y Delfín nº 981

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Imagen de Pipa

La novela constituye una auténtica sátira moral en la que con una maestría en la narrativa -Delibes tenía cuando la escribió alrededor de treinta años-, un tratamiento peculiar de los personajes, un lenguaje rico y preciso, describe situaciones y acontecimientos de la vida española, poniendo énfasis en descubrirnos esa "doble moral" farisaica que guardaba las formas, pero era absolutamente incoherente.

El padre del protagonista, Cecilio Rubes, es frívolo, egoista, fruto él mismo de una mala educación y una sobreprotección por parte de su madre. No quiere tener hijos, y cuando se decide a tener uno -influenciado por otras personas- se ilusiona, y entonces no quiere sino que a este no le falte nada, sea el centro del universo, y sea feliz... a costa de lo que sea. No cree en la educación positiva: eso es cosa de pobres.
En general maltrata a las mujeres, especialmente a la suya, Adela, a la que desprecia por su origen llano, y le quita autoridad ante su hijo...; y se justifica por tener una amante, Paulina, que es su desahogadero, a la que mantiene con cierta holgura, y a la que busca, pero luego se avergüenza de ella; quiere vivir -dice- la justicia, pero pasa de largo ante un accidentado en la carretera, para no complicarse la vida... Su pesimismo de la vida desde el comienzo de la novela, le llevará a un final dramático. Además su falta de fe y de formación cristiana sólida le lleva a la desesperanza. Para él ser cristiano es algo oscuro, sombrío y que lleva a la tristeza. De hecho tiene una idea unamuniana de la fe, y lo cita en sus primeras páginas (38).
Sisí se convierte en un débil de voluntad, caprichoso, frívolo, sensual... Su padre trató de que no fuera a la escuela, y cuando fué su "maestro" de la vida fue aquel compañero que le llevó por malos caminos... Su padre le libra de ir a las trincheras durante la guerra.... La Guerra enseña algunas cosas positivas al chico... aunque esto de poco le servirá en su corta vida. Pero al menos tiene una salida de luz.
Lástima que no ahondara más en el contrapunto de la familia Sendín, modelo de familia unida, numerosa y de clase media, gente trabajadora y entusiasta por grandes ideales.