Pulitzer

Breve biografía de Joseph Pulitzer (1847-1911), inmigrante húngaro en Norteamérica que llegó a ser propietario de dos influyentes diarios: el Saint Louis Post-Dispach, de Saint Louis (Missouri), y el World, de Nueva York.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1998
236
84-313-1626-8
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La vida de Joseph Pulitzer fue, en si misma, una novela. Llegó a Norteamérica para ser soldado en la guerra de Secesión pero nunca entró en combate. Su padre era judío pero él estaba bautizado, ello le valió sufrir burlas como judío y que Hearst le llamase renegado. Tuvo siete hijos pero no soportaba el ruido, por lo que terminó viviendo solo, rodeado de su médico y sus secretarios. Director de dos diarios, a los cuarenta años perdió la vista pero no se arredró por ello, hacía que le leyesen los periódicos y enviaba sus observaciones a la redacción.

Pulitzer tuvo un carácter obsesivo, mesiánico, por lo que veía en sus diarios un instrumento de reforma social. Deseaba conectar con "las masas de inmigrantes y los estratos más bajos de la sociedad" (pág.164). Aspiraba a dirigirse no a las minorías sino a la nación. ¿Cómo se hace que un periódico sea influyente y, al mismo tiempo, se identifique con los más desfavorecidos? Haciendo periodismo de investigación y denuncia. La fórmula ganadora resultó ser una mezcla de sensacionalismo para los sucesos cotidianos y de intelectualismo en la línea editorial (pág.221).

Para Pulitzer "un diario debe ser justo y veraz por encima de todo" (pág.223). Al lanzar el Post-Dispach, Pulitzer anuncia que "no apoyará a la Administración sino que la criticará; se opondrá a todos los fraudes y engaños donde quiera que estén y sean cuales sean; defenderá principios e ideas más que prejuicios y partidismo" (pág.43). Para el World deseó "que esté siempre insatisfecho con publicar meramente noticias; siempre luchando contra cualquier tipo de mal; adelantado en la ilustración de las mentes y en el progreso; comprometido con los verdaderos principios de la democracia; siempre aspirando a ser una fuerza moral" (pág.225).

Aspiraba a que el periodismo fuera una gran profesión intelectual, por lo que promovió y dotó una facultad de periodismo en la Universidad de Columbia (Nueva York) (pág.229). Buscó a los mejores  y les exigió precisión y capacidad de síntesis. Le gustaban, sobre todo, las noticias de contenido humano o aquellas que brillaban por la profundidad de sus planteamientos. Concedía una gran importancia a la elaboración de los editoriales y quería que aquel que los elaborase conociese a fondo la historia de los Estados Unidos.

El éxito granjeó a Pulitzer numerosos enemigos: los políticos a los que había apoyado nunca respondían a sus expectativas reformistas; el presidente Theodore Roosevelte declaró que no veía el interés en estar dando vueltas a las cosas que se hacían mal (pág185). Tuvo que abandonar Saint Louis por la oposición que le hacían los demás periódicos, y en Nueva York le tocó enfrentarse a William R. Hearst, al que la inmensa fortuna familiar le permitía perder millones de dólares al año con el Journal.

Los hijos de Pulitzer no fueron capaces de mantener el imperio informativo que había creado su padre; en 1930 el World fue vendido y la cabecera desapareció. Para lectores interesados en el periodismo y la información.