Sigo aquí

Un parto se complica más allá de lo razonable; a una niña le diagnostican una enfermedad incurable que la tiene encamada durante más de un año; una adolescente es agredida por un extraño mientras pasea por el campo; el avión en el que una joven viaja a Asia se precipita al vacío; una mujer se salva por los pelos de ser atropellada.

Estos son algunos de los episodios –sucedidos en distintos momentos de su vida y en diversos países– que Maggie O’Farrell recoge en este particularísimo libro autobiográfico. Diecisiete roces con la muerte, como los llama su autora, que pudieron terminar en desastre, diecisiete momentos clave de su vida que revelan una manera de ser y estar en el mundo.

Sigo aquí es un libro sincero que huyendo de lo sentimental anima al lector a interrogarse sobre las cosas que verdaderamente cuentan, a reflexionar sobre la fragilidad de nuestra existencia y a celebrar la belleza y el milagro de la vida.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019
272
978-84-17007-71
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.333332
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Género: 
Libro del mes: 
Junio, 2019

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Imagen de acabrero

Una historia sorprendente y digo una historia, aunque sean 17, porque, al fin y al cabo, es una protagonista, la misma autora. Ella ha vivido bastantes circunstancias en su vida que la han puesto al borde de la muerte. Algunas más fuertes, otras más normalitas. En inglés tiene un subtítulo significativo: 17 roces con la muerte. Al final es una de sus hijas quien estuvo muy mal. Se cuentan, por lo tanto, historias muy variopintas, con un estilo pulido y atrayente. Se echa en falta, desde el principio hasta el final, alguna referencia trascendente. Pero no hay ninguna, lo cual no deja de sonar un tanto irreal, ya que si algo viene a la mente en esas circunstancias es el más allá, la inmortalidad, Dios.

Imagen de amd

Libro de memorias donde la autora rememora diecisiete episodios de su vida en los que se sintió muy cerca de la muerte. Los hechos no siguen un orden cronológico, sino que van saltando por diferentes años y diversos lugares: desde 1975, el más antiguo, cuando solamente tenía tres años de edad; pasando por una grave encefalitis en 1977,  hasta llegar al momento actual en que escribe la obra. Como ha afirmado recientemente la escritora irlandesa, “la literatura no puede ser lineal si quiere atrapar los requiebros del azar en toda su pureza”.

La recopilación de estas vivencias supone una reflexión profunda sobre la vida y la cercanía de la muerte, que se puede hacer patente en cualquier momento y en cualquier lugar, siempre acechante: un robo con violencia, un intento de violación, una enfermedad incurable, un aborto espontáneo, una hemorragia incontrolable, la enfermedad crónica de un hijo… A veces, su personalidad impulsiva y rebelde y, en otras ocasiones, solamente las circunstancias ponen en riesgo su vida y colocan a la autora al borde de la muerte. Aunque no todos los episodios tienen la misma trascendencia, se pueden encontrar prudentes consejos (“cuando sean adolescentes… alguien propondrá hacer algo que no está bien, y entonces tendrán que tomar la decisión de quedarse o de irse”, la valentía de decir “no, no quiero hacerlo, me voy a casa”), y reflexiones que van directamente al corazón, como el capítulo séptimo en el que habla de los abortos espontáneos: “Porque perder a un hijo, un feto, un embrión, una vida… cuando sucede, el impacto es como un martillo neumático” (p. 103).

Como en novelas anteriores, la autora hace gala de un estilo magnífico, su lenguaje destaca tanto por la riqueza de vocabulario, el uso de la adjetivación, los verbos precisos, como por las frases cortas y rotundas, con unas metáforas arriesgadas y contundentes. Especialmente,  impresiona el último capítulo en el que habla de la enfermedad crónica (anafilaxia) de una de sus hijas: “Mi hija está en peligro de muerte… en situaciones así, el pensamiento se encoge, se afila, se estrecha” (p. 238). Por sus páginas pasan el dolor, el sufrimiento, la violencia, la enfermedad, la muerte; pero también la aceptación y la necesidad de adaptarse a las adversidades con tesón, con voluntad, con esperanza y pelear por la vida  minuto a minuto, día a día para “seguir aquí”.

Imagen de Fulgencio Pérez

Para mí ha sido todo un descubrimiento cómo escribe esta autora, una delicia su canto a la vida.