Sospechas

Celebrado internacionalmente por obras como La cena, que en los Países Bajos ganó el Premio del Público y fue declarada Libro del Año en 2009, cautivó a más de un millón de lectores en todo el mundo y logró situarse entre los diez primeros puestos en la lista de The New York Times, Herman Koch vuelve a abordar sin tapujos el doble rasero moral, la hipocresía y la violencia estructural de la sociedad contemporánea.

La vida de Robert Walter, el carismático y popular alcalde de Ámsterdam, marido y padre ejemplar y político sin tacha, transcurre sin excesivos sobresaltos. Pero todo se tuerce en el curso de la recepción de Año Nuevo, cuando Robert sorprende a su mujer, Sylvia, charlando al fondo de la sala con el concejal Maarten van Hoogstraten. Un leve roce con el codo, un fugaz cuchicheo al oído y un alegre brindis entre ellos bastan para que la sospecha se instale en la mente del alcalde. Ante esta situación, absolutamente inesperada para él y que hace tambalear su vida, Robert mantiene la apariencia serena inherente a los hombres de su cargo, aceptando el papel que le ha tocado en suerte. Sin embargo, cuando llegue el momento decisivo, quizá tendrá que sacrificarlo todo para no perder lo único que de verdad le importa.

Gracias a su habitual humor corrosivo, su profunda agudeza psicológica y su formidable talento para captar y plasmar el sinsentido de la cotidianidad, Herman Koch novela con extraordinaria audacia el juego de sospechas, mentiras y traiciones que urde nuestras vidas, y se afianza así como una de las voces más punteras del panorama literario actual.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019
302
9788498389654
Valoración CDL
2
Valoración Socios
2
Average: 2 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

Género: 

Comentarios

Imagen de Azafrán

Otro posible título de este relato podría ser “el poder de la imaginación en la destrucción del hombre”. Porque de eso, exactamente, es de lo que trata. El alcalde de Amsterdam (el autor es de los Países Bajos) de nombre Robert Walter, parece reunir todas las condiciones para ser un hombre carismático. En su vida personal, también se le pondría poner una buena nota: esposa extranjera, por aquello de la globalización, y una hija. Ambas hermosas; hasta el punto que empieza a imaginarse que su mujer le es infiel con uno de sus concejales, justo el que le lleva siempre la contraria con el tema de la ecología: “Maarten van Hoogstraten muy implicado en la defensa del medio ambiente.” Pág. 72

Su mujer, ajena al combate interior de Robert con su imaginación, continúa con sus rutinas y en sus ratos de ocio: “Sylvia estaba en el sofá con Anna Karenina”.Pág. 201.

Anna Karenina o la mujer adúltera como tópico universal. Y aunque leer una novela de crímenes no nos convierte en asesinos, Robert se deja llevar por su imaginación y se convierte “en un agente de incógnito en mi propia casa.” Pág. 67

Su obsesión por encontrar indicios de la infidelidad de su mujer con el concejal Maarten Hoogstraten le aísla de la realidad hasta el punto de destruir su carrera política “confesando” a una periodista un crimen que nunca cometió, solo para atraer la compasión de su esposa.

No solo repercute en su vida profesional. También en su entorno familiar.

Su padre, de 95 años, le confiesa que está planeando el suicidio. Será un suicidio del matrimonio. Le anuncia que recibirá un What’sApp y que deberá acudir 24 horas después para enterrar a ambos.

Así, le envía el What’s App, y Robert enfrascado en la pelea con el concejal del Medio Ambiente, obvia el mensaje. A la mañana siguiente, el día en el que se produciría el debate sobre la compra de molinos eólicos para la ciudad de Amsterdam, Robert recuerda vagamente haber recibido un mensaje. Ya es demasiado tarde. Cuando llega a la casa de sus padres, su madre ya ha sucumbido al veneno y su padre se encuentra en sus últimos momentos. Aún así, llama a una ambulancia y consigue salvar a su padre.

El tema del suicidio, del tratamiento que se da al suicidio en Los Países Bajos, asoma en varias ocasiones. Unos padres que han vivido una vida feliz y que no quieren que sus hijos vean su deterioro físico, un político que ha robado y no quiere que su familia llegue a saberlo, un amigo científico, Bernard Langer, diagnosticado como terminal, que no quiere que su esposa tenga que cuidarlo, decide tomar parte de un experimento científico para saber si Dios existe o no y adelanta su muerte…

“-Pero ¿qué demonios os pasa? -preguntó Sylvia, y supe que con ese “os” se refería, como otras veces, a “los holandeses”. - ¿Por qué no dejáis que la vida siga su curso, simplemente? ¿Por qué tenéis que organizarlo todo, de la cuna a la tumba? No lo entiendo, en serio, estáis del todo insatisfechos con la realidad…. No es cierto que el deterioro sea indigno. Un lecho de muerte, una respiración entrecortada, unas últimas palabras, un último suspiro: eso es la verdadera dignidad. En este país, todo se ha convertido en un juego. En un parque de atracciones. Hasta la muerte.” Pág. 163

Las sospechas de infidelidad que corroen a Robert terminan por agrietar su matrimonio. Sylvia regresa a su país, en el sur de Europa y para Robert comienza la época de mirar fotografías, de recordar sus primeros años juntos, sus viajes a los EEUU, a diversas capitales europeas…

Por el contrario, el padre de Robert, tras haber provocado el suicidio de su esposa, disfruta de otros cinco años más de vida: cambia de móvil, se compra un descapotable rojo, se busca una nueva compañía, regresa a Francia de vacaciones… Anuncia un nuevo suicidio que no llega nunca a ejecutar…

El padre de Robert conduce su descapotable a toda velocidad por las calles de Amsterdam con el agravante de que no puede renovar su carnet porque ha perdido parte de la visión.

Robert, el alcalde de Amsterdam, contempla la transformación que ha sufrido su padre. Incluso sugiere entre líneas que el fallecimiento de un ciclista, víctima de un atropello, pudiera estar relacionado con la “ceguera” de su padre.

Es pues, este relato, una reflexión de algunos aspectos de la vida de los holandeses contemporáneos, vistos por un holandés. El contraste lo ofrece su propia experiencia en un matrimonio con una mujer del sur de Europa donde se valora la vida como un bien supremo. Es la historia de la autodestrucción de hombre que lo tiene todo y lo pierde casi todo por dejarse llevar por su imaginación.

Hay un par de páginas en el medio de la novela que me resultan molestas por sus descripciones de tema erótico y vocabulario blasfemo.