Una vida conmocionada

Diarios de una joven muchacha de origen judío que había elegido acudir voluntariamente a los campos de exterminio del III Reich, para compartir la suerte de su pueblo. Estos diarios muestran su camino de indagación espiritual que, desde un cierto agnosticismo inicial, desemboca en una experiencia de profunda espiritualidad. Con su ejemplo, la autora quiso dejar testimonio del amor de Dios entre los hombres: "Será preciso –escribe en Westerbork– que alguien sobreviva para atestiguar que Dios estaba vivo en un tiempo como el nuestro". El mensaje resulta evidente: se trata de servir al amor allí donde Dios nos ha puesto. En la última anotación de este diario podemos leer: "He partido mi cuerpo como el pan y lo he repartido entre los hombres, pues estaban hambrientos y venían de grandes privaciones… Uno quisiera ser bálsamo derramado sobre tantas heridas".

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007
216
978-84-7658-815-4

Título original: Het verstoorde leven. Dagboek van Etti Hillesum. Manuel Sánchez Romero.

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Imagen de Rubito

Los diarios provocaron una fuerte conmoción en la sociedad holandesa allá por los años 80, cuando salieron a la luz. Una magnífica lección de la que podemos aprender todos en la vida diaria, en los pequeños acontecimientos -agradables o desagradables- sin esperar a que se nos presenten momentos dramáticos. Puede valer de resumen una frase de la joven autora: “A veces –escribió poco antes de morir– se desata en mí una gratitud ardiente, cuando, como ahora, aparece en mí, con una grandeza arrolladora, aquella amistad, aquel hombre o todo este último año. Te estoy tan agradecida, Dios mío, por haberme regalado una vida así”.