Ven, sé mi luz

Publicado para coincidir con el décimo aniversario de su muerte, este libro es el retrato más íntimo que nunca se haya publicado de la Madre Teresa de Calcuta, cuya vida y trabajo siguen siendo admirados por los millones de personas. Reconocida con el premio Nobel de la Paz en 1979, creemos saber ya mucho sobre la Madre Teresa, pero realmente conocemos muy poco sobre su espiritualidad o sus luchas internas. Se recogen aquí las cartas que escribió a sus más íntimos confidentes durante sesenta años, donde veremos que también ella tenía dudas sobre la existencia de Dios, la religión y su propio cometido en esta vida. Descubriremos a la Santa de Calcuta más personal y sincera a través de esta recopilación que ha hecho el padre Brian Kolodiejchuk postulador para la causa de su beatificación– quien la conoció en 1977 y trabajó con ella hasta su muerte en 1997.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2008
487
978-84-08-07712-1

Edición y comentarios de Brian Kolodiejchuk, MC

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La vida y la obra de Agnes Bojaxhiu, la Madre Teresa de Calcuta, son conocidas. Nada se conocía, sin embargo, de su vida espiritual. No obstante había cartas; cartas escritas al Arzobispo de Calcuta y al Vaticano para obtener la aprobación de las Hermanas Misioneras de la Caridad. Otras iban dirigidas a sus directores espirituales para manifestarles el estado de su alma. En estos escritos la Madre trata de la Inspiración que recibió el 10 de septiembre de 1946 para abandonar su Congregación a fin de dedicarse a servir a los más pobres de entre los pobres. De esa época es la frase “Ven, sé mi luz”, en la que Jesús pide a la religiosa que le lleve a Él como una luz a los lugares donde viven los más pobres. “Tengo sed” es una de las siete frases que pronunció Jesucristo en la Cruz. Estas palabras sirvieron de inspiración a la Madre Teresa para tratar de apagar esa Sed de Cristo acercándole a las almas y ofreciéndole su sufrimiento y obediencia. Una vez que Madre Teresa acepta la misión que Jesús le ha confiado su interior se llena de tinieblas, de tentaciones incluso contra la fe que ella no comprende y la hacen sufrir mucho. Es duro no experimentar amor cuando antes se había sentido tan amada del Señor. En los ejercicios espirituales realizados en 1959, a la pregunta de “¿Valoro la salvación de mi alma?” la Madre responde: “No creo que tenga un alma”. Era una cuestión de sentimientos y la Madre se aferra al amor manifestado con las obras. Ella tenía que experimentar la soledad de Cristo en la Cruz, pero también la desesperanza de los más pobres. Y así durante más de treinta años hasta su muerte. Un buen libro para hacer lectura espiritual y para fomentar la generosidad. Se acompañan como Apéndices las Reglas escritas por Madre Teresa para las Misioneras de la Caridad (Apéndice 1) y el cuestionario que iba cubriendo en los ejercicios espirituales de 1959 con notas sobre el estado de su alma (Apéndice 2).

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Verdaderamente es un libro sobrecogedor. Muestra hasta que profindidades puede llegar la unión del alma con Dios y hasta donde puede alcanzar la fidelidad a Dios de un alma. Tras una intensa relación divina la Madre Teresa permanercerá cuarenta años en la noche oiscura del alma, purificándose y produciendo, con la gracia de Dios, frutos de gran hondura.

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Diría que es un libro impactante, al menos a mi me ha dejado impactada, muy impactada, no se si porque Madre Teresa me resulta una persona conocida, que he visto y oído, no es una persona que haya vivido hace siglos. Algo sabia de las noches oscuras del alma, pero resulta impresionante leer escrito por la propia Madre, con una sencillez estupenda, como se encontraba, no en una noche oscura, sino en un largo, largísimo túnel y como fue capaz de convertirse, estando ella sumida en una profunda oscuridad, en un cristal capaz de trasparentar todo aquello de lo que ella misma se veía privada.