Vida en el jardín

"Las dos actividades centrales de mi vida -quitando escribir- han sido leer y cuidar mi jardín". 

¿Fue antes la escritora o el jardín? Penelope Lively se embarca en un fascinante viaje a través de los jardines que han marcado su vida. Desde el gran jardín de la casa en la que se crio, en El Cairo, hasta el que tenía su abuela en los inclinados campos de Somerset, pasando por la exuberante floresta de «El paraíso perdido» de Milton y los coloridos laberintos de «Alicia en el País de las Maravillas», así como los jardines de escritores, como Virginia Woolf, Elizabeth Bowen o Philip Larkin. Literatura, mujer y naturaleza. Un embriagador recorrido, a medio camino entre autobiografía, reflexión filosófica y cadena de digresiones, que nos lleva de vuelta al hogar primigenio de la humanidad. 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019
224
978-84-17553-05

Traducción de Alicia Frieyro

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Reflexiones y comentarios sobre la vida en el jardín y la importancia de este en la literatura. La autora Penelope Lively (El Cairo, 1933) es una reconocida novelista inglesa tanto de literatura infantil como de narrativa para adultos, ganadora del Premio Booker en 1985 con su obra “Moon Tiger”. Actualmente es miembro de la Real Sociedad de Literatura y Oficial de la Orden del Imperio Británico.

El libro está compuesto por una introducción y seis capítulos en los que se revisa la forma que tienen escritores y pintores de utilizar los jardines (el concepto de metáfora), la moda y el estilo en la configuración del jardín, su valor como indicador social, las vicisitudes de la jardinería así como el tiempo y el orden en las labores que estos requieren.

A lo largo de las páginas, la autora destaca algunas obras y figuras literarias representativas como Virginia Woolf, que en sus descripciones demuestra su maestría en los conocimientos de jardinería: “El jardín de ficción está enraizado en la experiencia personal del autor, pero en el papel se convierte en una metáfora” (p. 32). En algunas de sus novelas como Las olas y Al faro, “el jardín da voz al paso del tiempo, al largo abandono al que se ha sometido al lugar que ya nadie visita” (p. 29). Además, entre otras obras citadas, sobresale Rebeca, de Daphne du Maurier, por su magnífica selección de las flores; y dos libros infantiles muy importantes en la literatura anglosajona: El jardín secreto (cercado y abandonado, que renace al mismo tiempo que la protagonista) y El jardín de medianoche, un jardín soñado catalizador de la naturaleza del tiempo. En conjunto, se trata de un recorrido por la historia de los jardines y sus flores, desde el jardín primigenio (el jardín del Edén), pasando por los patios en Roma, hasta el jardín de los pioneros en Estados Unidos, como los descritos en La casa de la pradera de Laura Ingalls. Así pues, como afirma la autora, el jardín trasciende el aquí y ahora: “Cuando descubres que eres jardinero, las cosas cambian; esta adicción latente no se apodera de tu vida, pero sí que le da un nuevo rumbo… porque te aporta una nueva forma de ver las cosas” (p. 205).