Vuelo nocturno

A principios del siglo XX, las compañías aéreas de transporte de mercancías debían competir en rapidez y eficacia con cualquier otro medio, y sus pilotos se jugaban a menudo la vida en la empresa. Esta novela, considerada por muchos la mejor de Antoine de Saint-Exupéry, narra la epopeya que acompañó el establecimiento de un vuelo nocturno entre Río de Janeiro y Buenos Aires para mejorar el servicio postal entre Francia y América del Sur.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
136
2000
126
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.666668
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“Vuelo nocturno” es una pequeña obra maestra. Novela de tesis, iba a decir: de las que ya no se escriben, plantea el problema del deber frente a las emociones, el valor del progreso frente a la vida humana. El autor sitúa este dilema en las pequeñas líneas aéreas postales que se crearon a principios del siglo XX en América del Sur y con las que él mismo voló. De vez en cuando los pilotos se perdían y eso era todo. El culto al progreso científico y económico se había desarrollado a lo largo del siglo XIX, y, antes de la segunda guerra mundial -cuando escribe el autor-, las ideologías totalitarias habían exaltado los valores colectivos minimizando el valor de la vida humana: En Alemania la Patria y la raza estaban por encima del individuo, en Rusia eran el Partido y el Pueblo. El marxismo, como ideología, daba la respuesta más radical y coherente a este dilema al negar todo valor a la vida individual frente al valor colectivo de la Humanidad. Hasta cierto punto podemos estar de acuerdo con que la historia de los hombres y de las mujeres sobre la tierra es un gran edificio inacabado al que llamamos progreso, y que cada ladrillo es una vida humana. No podemos, sin embargo, negar el valor de cada vida individual: la poesía es individual, el amor lo es, también la felicidad y la alegría de vivir. Las mejores cosas de la vida parecen ser individuales. Este dilema lo encontramos en Saint-Exupery, capaz de escribir dos historias tan diferentes como “El principito” y “Vuelo nocturno”. Posiblemente fue un hombre emocional que no logró alcanzar un equilibrio. Al escribir “Vuelo nocturno” estaba escribiendo su propia historia. El autor se perdió en el mar poco antes del final de la segunda guerra mundial, cuando sólo tenía cuarenta y cuatro años. Iba a los mandos de su avión en una misión de reconocimiento, cerca de Marsella, cuando no le amenazaba ningún peligro. Se ha especulado mucho sobre su muerte y sobre si se había enamorado de una mujer casada, un amor imposible ahora que terminaba la guerra. Una vez escuché decir que hay personas que atraen los problemas con sus propias manos. En todo caso el hombre y la mujer no son seres sencillos y Saint-Exupery no fue una excepción a esta regla.

Imagen de Mon

Está situada en Hispanoamérica, en esa época en que la aviación estaba comenzando y los aviadores arriesgaban su vida en cada vuelo orientándose a ojo y luchando por controlar sus aparatos cuando se desataba una tormenta o se producía una de esas frecuentes averías mecánicas. Más que el argumento —que cuenta la historia de un vuelo que se pierde en una noche de tormenta— importa en Vuelo nocturno la descripción de un modo de vida —el de los aviadores— y de unos personajes concretos cuya existencia aparece revestida de nobleza y heroísmo.
Para Saint-Exupèry todo trabajo noble era un servicio a los demás hombres y el de piloto (que él ejerció) uno de esos oficios de riesgo en los que se pone en juego la misma vida. Los personajes de Vuelo nocturno son pilotos de unas líneas aéreas que llevan el correo desde distintos puntos del Cono Sur hasta Buenos Aires y de allí a Europa, y cada vuelo es para ellos una pequeña odisea de final incierto. Es el heroísmo cotidiano de unos hombres sencillos, sin fama, al servicio de la sociedad. En Vuelo nocturno entramos en contacto con hombres de una pieza que trabajan arriesgando la vida mientras el mundo duerme.